Cuidado con los seudo-profetas

Hoy no encontraba tema para escribir. O quizá es que ando decaída. Aunque algunos piensen que soy incombustible, lo cierto es que hay batallitas que llegan a cansar. Y de esa guisa me veo. Sin ganas para acometer la defensa numantina de la fe, frente a los descamisados relativistas que huelen a Trento a poco que les hables de temas que ellos han puesto en cuarentena durante décadas. Pero es precisamente ese tema el que me lleva nuevamente a la reflexión.

Aunque la fe sea algo muy personal, sigue siendo necesario que los apologetas se dediquen a defender la Verdad que profesamos. Porque lo cierto es que en nombre de una mal entendida espiritualidad puedes encontrarte lo más absurdo. No entiendo, por ejemplo, que la mitad de las Congregaciones Religiosas se dediquen a dar conferencias en sus centros, sobre eneagramas o meditación oriental. Veo que con el señuelo del crecimiento personal, tan de moda en estos últimos tiempos, muchos solo buscan crecer a base de novedades.

Una que ya lleva cierta trayectoria vital, entiende que hay maniáticos de lo novedoso, que piensan que los libros, las técnicas, los cursillos, las conferencias, son el camino seguro para progresar en su espiritualidad. No voy a negar que se necesite acudir a determinadas lecturas para progresar en conocimientos. Pero por lo que respecta a la fe y la verdadera espiritualidad, cuanto más sencilla, mucho más auténtica.

Porque en realidad el camino del cristiano es santificar su vida cotidiana, tener tiempos fuertes de oración, acudir a los sacramentos, y poco más. Las adiciones son peligrosas y pueden encontrarse en quienes necesitan novedades para fortalecer su fe. No seguimos técnicas, ni teólogos, seguimos a Cristo, de manera que lo fundamental no será tanto en devorar libros, como en fortalecer las virtudes cotidianas de la esperanza y la caridad.

También es verdad que la Iglesia presenta una gran variedad de libros espirituales que son convenientes conocer. Leer a los padres de la Iglesia, aprovecha tanto como meditar cada día las lecturas del Evangelio. Pero me preocupa mucho la cantidad de seudoliteratura que se vende en librerías religiosas. Porque he podido encontrar libros que no son más que las aventuras personales de gente que no lleva a nadie a la fe, sino que la aleja con divagaciones más propias de un filósofo que de un creyente.

No voy a nombrar libros, ni librerías. Pero si aconsejar que no se devore lo primero que encontremos. Hay quien va muy por libre y considera que ser religioso es tener inquietudes por temas espirituales, sean de lo que sean. Y conozco gente con grandes cualidades humanas, que acude a todos los seudogurús de la nueva era que pululan por convenciones donde la mezcolanza hace difícil separar lo bueno de lo accidental.

Hoy por desgracia hay mucha gente con inquietudes religiosas seducidas por las apariencias que olvidan o menosprecian los tratados espirituales de siempre, para dejarse llevar por la novedad. Y si esa novedad resulta sugestiva y epatante, mucho mejor. Me temo que con la religión sucede lo mismo que con otras parcelas de la vida. Nos pueden engañar fácilmente. Hay medios para vender un producto determinado como algo fabuloso, cuando la realidad es que no pasa de ser puro mercadeo sin más trascendencia.

Por lo tanto, si tuviera que aconsejar una lectura, comenzaría por el Evangelio y seguiría recomendando el catecismo. Aunque siempre le rogaría que orase con insistencia para que el Señor aumentase su fe. Algo que yo misma suelo hacer como invocación personal, no para tener grandes conocimientos, sino para fortalecer el espíritu con la gracia.

Y poco más amigos. Hay por desgracia demasiados grupitos donde unos se citan a otros, se recomiendan mutuamente y pare usted de contar. Mejor unas horas delante del sagrario que dejarse seducir por los cantos de sirena.

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Acerca de Carmen Bellver

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Una respuesta a Cuidado con los seudo-profetas

  1. Yo aconsejaría algún libro sobre los exorcismos y la posesión diabólica escrito por un autor católico como por ejemplo el padre Fortea. Dice Fortea que él vió en algunos quioscos que vendian libros sobre materias pseudoreligiosas de autoayuda basadas en el misticismo oriental, y hasta libros que trataban de extraterrestres. Se preguntó a si mismo Fortea si no podrían también sus libros que tratan del Demonio estar en la libreria, y ahí lo tenemos con sus obras expuestas en venta. Solo hace falta clicar su web de Padre Fortea.

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