Declaraciones papales y revuelo mediático

Vuelve a sorprender Francisco con sus declaraciones: “Pastores con piel de oveja”, “Obispos de aeropuerto”. Acogida a divorciados y homosexuales. Misericordia por un lado y tentetieso a la religión acomodada en la poltrona. Mucha mano dura también para los religiosos a quienes llama a la periferia, allí donde hay que estar con los más débiles. Teología de la calle, del barro, de las manos agrietadas en la obra. Nada de florituras retóricas ni discursos densos de altura intelectual. No, Francisco es un pastor y va en la línea de pastorear la Iglesia. Ojalá le dejen y lo consiga.

Quiere curar al cuerpo herido de Cristo representando en tantos hermanos nuestros afligidos por el desamor de una civilización donde la dignidad de la persona se pisotea con demasiada facilidad. Enhorabuena por su apuesta que le aleja del dogmatismo catequético que otros proclaman. Pero que le aleje supuestamente no indica que claudique ante las proclamas de determinados grupúsculos dispuestos a conciliar el aborto, la homosexualidad, el hedonismo, en un mismo pack de reciclaje. Como si claudicar ante el pensamiento débil de esta sociedad descompuesta, tuviera realmente el significado que pretenden, el aggiornamiento añorado en tantos documentos que hoy son papel mojado.

Me temo que no van a conseguir doblegar a la barca de Pedro en sus capillitas particulares. Y eso me agrada mucho. En realidad me divierte este pin pan pun mediático que rotula las frases de Francisco analizando hasta el último suspiro. Me divierte porque detrás de la letra siempre se encuentra la misma rúbrica. La de una Verdad proclamada en los púlpitos sin censuras, desde hace más de dos mil años. Sin embargo nos empeñamos en cábalas a cuenta de algo tan sencillo como el amor sin fronteras. Un amor que es oblación, dejémoslo claro, porque muchos se empeñan en confundir la alcoba y sus apetencias, con eso otro que proclama el Evangelio y nos convierte a todos en hermanos e iguales en dignidad.

Me gusta también que ofrezca una puerta abierta a las mujeres, subrayando los histerismos feministas de algunas teologías. Hace falta incorporar la revolución sociológica que el genio femenino ha aportado a la civilización humana en el siglo XX y que supone una ruptura innegable en la antropología familiar que durante siglos se mantuvo incólume. El hombre y la mujer son familia junto a la prole. Pero esa familia tiene hoy unas características que exige de los poderes públicos una protección real para que el santuario sagrado del hogar funcione.

Dice Francisco “que el edificio moral de la Iglesia puede caer como un castillo de naipes”. Teme esa disociación que se da entre la realidad y lo proclamado por la Tradición. Conjugar ambas cosas sin encontrar el nervio que las una en simbiosis permanente no obedece tanto a una obsesión por la moral sexual, como al hecho determinante de afrontar la vida enraizados en Cristo. Sin esa base cualquier edificio sucumbe, ya lo dice el Evangelio: “Todo el que venga a mí y oiga mis palabras y las ponga en práctica, os voy a mostrar a quién es semejante: Es semejante a un hombre que, al edificar una casa, cavó profundamente y puso los cimientos sobre roca. Al sobrevenir una inundación, rompió el torrente contra aquella casa, pero no pudo destruirla por estar bien edificada. Pero el que haya oído y no haya puesto en práctica, es semejante a un hombre que edificó una casa sobre tierra, sin cimientos, contra la que rompió el torrente y al instante se desplomó y fue grande la ruina de aquella casa.” Lucas 6, 47-49

Lo queramos o no el encuentro con Cristo cambia la persona, por eso creo que el Papa también debe dar caña a los fieles de rutina semanal. Y desde luego coincido totalmente cuando apremia a salir a la calle y proclamar como los primeros discípulos que el Reino de Dios está ya entre nosotros. Ese reino se escribe con la letra de las Bienaventuranzas y se hace realidad cada vez que vencemos al mal con la ayuda de la gracia. Eso es lo que le hace falta señalar al Papa que la lucha entre las fuerzas del bien y del mal es diaria y constante. Y que nosotros estamos convencidos de que estar del lado de Dios es estar en lado correcto, lejos de Él solo se extiende un páramo desolado de injusticias, muerte y soledad.

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Acerca de Carmen Bellver

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Una respuesta a Declaraciones papales y revuelo mediático

  1. No cambia nada en lo esencial pero nos introduce en una nueva dinámica en la que debemos ser más “enciclopédicos” entendiendo esto en que no debemos convertirnos solo en “especialistas” en un solo tema, como suele pasar en el tema del Aborto que algunas paginas católicas solo hablan del Aborto. De momento el Papa Bergoglio ha trabajado sus discursos poniendo los temas menos debatidos, un sistema de dar a conocer lo más desconocido.

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