El Hara-kiri secesionista a la luz de la Navidad

El palabro tiene su guasa. Porque entre otras cosas era utilizado por los samuráis para quitase la vida a causa del honor. El suicidio o la inmolación nos son indiferentes, ya que el resultado final es un cadáver. Y en esas anda el muy honorable Sr. Más. Cataluña se inmola, se hace el hara-kiri y de paso arrastra a toda la nación. Estas armas las carga el mismo diablo. Se han visto reproducidas en otros periodos históricos y aunque resulte una paradoja, lo cierto es que no hemos aprendido de los errores.

La nación española se resquebraja en el marasmo de la corrupción y la insolidaridad vertebrada en toda la sociedad. No hay una corrupción exclusiva de poderosos. Se huele la porquería en cualquier rincón, incluso en los más humildes: Aquellos que montan empresas fraudulentas para que cobren el paro determinados enchufados de lo anejo; saqueadores de comedores sociales, defraudadores al estilo clásico y otros, más innovadores.

Y mientras el río suena, nosotros a los nuestro, parecen decir la cohorte de políticos catalanes. A ver si de esta sacamos otra tajada de ese melón que se ha ido agujereando con el paso de los años. El sistema huele que apesta. Y la regeneración social tiene que venir de algún lado o nos vamos al garete. Lo cierto es que el panorama sólo tiene dos salidas: el caos, o la regeneración.

Los políticos deberían saber que su pasividad puede despeñarnos. Los inconscientes que juegan a la ruleta rusa, deberían saber que siempre hay una bala dispuesta a detonar en la recámara. Me enorgullezco de pertenecer a una generación que vio nacer la democracia y navegó con el espíritu de la prosperidad como bandera. Fueron tiempos de cambios, pero no falto nunca la ilusión. Eso de lo que ahora precisamente andamos escasos. Porque no parece que se vislumbre un horizonte claro y diáfano.

Tal vez por ello, como en el periodo de entreguerras del pasado siglo, la gente sigue a lo suyo. Incapaz de reaccionar. Es el sino de la fatalidad. Todavía estamos contemplando la deriva secesionista impasibles ante el monstruo que se está gestando. Se han montado una partida de póker al puro estilo far west. Y el resto contemplamos la jugada a la espera de que alguien saque la mano que gane la partida o termine todo como en el rosario de la aurora.

En estas fechas próximas a una Navidad dolorosa para tantísimas familias sacudidas por la crisis. Nos gustaría que esos profesionales de lo ajeno, que son los políticos y caudillos secesionistas, reflexionasen a la luz de una candela, al pie de un Niño desnudo envuelto entre pajas. Ese Niño vino para dar de comer al hambriento, vestir al desnudo, socorrer a las viudas, consolar al triste, desatar las cadenas injustas de cientos de prisiones construidas por otros seres humanos. Prisiones llenas de orgullo, prepotencia, soberbia, avaricia, deseo de poder desmedido. Ese Niño sigue siendo el Príncipe de la Paz, el que nos ha mostrado el camino de la reconciliación con el hermano, el que habla de asistir a todos los heridos en las cunetas de la vida. Ese Niño nos recuerda que esta vida es un soplo, al lado de una eternidad que nos espera con los brazos abiertos.

Para quienes compartimos las mismas creencias, orar por la patria es un deber consustancial. Pedimos por todos los gobernantes, para que sus corazones de piedra se transformen en entrañas de misericordia. Para que su visión de futuro vaya más allá de las cuentas corrientes y de las billeteras con tarjeta de visa oro. Porque es mucho mejor construir un mundo solidario que una cueva de bandidos. Es más noble renunciar a un pelotazo que condenarse a ser un mezquino personaje de opereta. Y hoy son miles los Tartufo que sigue poblando las cabeceras de los periódicos con flamantes soflamas vacías de contenido. Roguemos por su conversión y como en los mejores cuentos de Navidad, el milagro se producirá por obra y gracia de la fe.

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Acerca de Carmen Bellver

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5 respuestas a El Hara-kiri secesionista a la luz de la Navidad

  1. E dijo:

    Nunca me he metido en opinar sobre esos temas, pero será muy importante el nombramiento de los sucesores del Cardenal Rouco en Madrid y del Cardenal Martínez Sistach en Barcelona. Ayer vi un poco de una película sobre el Papa Juan Pablo II, lo difícil que lo tuvieron siendo Polonia un satélite de la Unión Soviética. La verdad es que ellos no lo tuvieron más fácil de lo que lo tenemos nosotros en España, y como supieron mantener la unidad y la identidad de un pueblo. Quizá algo así sea lo que nos haga falta a nosotros.

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    • Pues sí, como bien dices. Necesitamos de esa unidad, en momentos tan difíciles. Pero por el camino tenemos treinta años de adoctrinamiento de una juventud que desconoce las señas de identidad de su país. Ojalá se vuelvan las aguas mansas.

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  2. Pues sí, como bien dices, necesitamos de esa unidad para superar estos tiempos difíciles. Ojalá las aguas vuelvan a su cauce.

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  3. E dijo:

    Carmen, este comentario no está relacionado con el post pero quería compartirlo contigo (puedes publicarlo o no). Cigoña se hace eco de una noticia que parece que corre como la pólvora, se trata de la felicitación laica de Navidad de los Príncipes de Asturias, tampoco han elegido para sus hijas la asignatura de Religión católica.
    Comparto este artículo de Cigoña y me indigna la “felicitación laica”, sobre todo por su gran falta de sensibilidad social. Quede claro que siempre es bonito y hermoso ver una familia unida y feliz, pero si esa familia representa lo que representa en este país, en esta nación que es España, y España está viviendo una de la situaciones más terribles y dramáticas de toda su historia (la gente mayor que vivió y sufrió aquello, dice que estamos como en los años anteriores a 1936), cuando los españoles no tienen trabajo, pasan hambre, no pueden pagar ni el recibo de la luz, han perdido sus casas…yo me pregunto: ¿Es de recibo para felicitar la Navidad a un pueblo que está pasando hambre, una fotografía así del Príncipe Felipe y su familia en su palacete, bien calentitos, bien vestiditos, bien comiditos, bien serviditos? Si querían salir en foto familiar, ¿no hubiera estado mejor una fotografía de esta familia ayudando en algún comedor social o en alguna obra benéfica, etc? Hay que dar ejemplo, y los primeros tienen que dar ejemplo los primeros. No sé si los asesoran o no, pero esta vez se han equivocado y a lo grande. Parece que toda esta familia real sigue sin enterarse y sin aprender.

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  4. E dijo:

    ¿Podemos entender los creyentes españoles que esta familia pasa de largo? La fe es un regalo, una gracia, un don, y está claro que no se le puede pedir testimonio de fe a quienes no la tienen -aún cuando este matrimonio se casó por la Iglesia, con todo lo que eso conlleva; no debieron hacer unos buenos cursillos prematrimoniales, si es que los hicieron-, pero sí que se les puede pedir más sensibilidad social y más sentido común.

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