¡Feliz 2014!. Que el Señor nos bendiga

Si le pudiéramos atribuir a los años la responsabilidad en los acontecimientos acaecidos, tendríamos cada mes del calendario lleno de sucesos lamentables. 2013 se despide golpeando a los más desfavorecidos, pero todavía somos afortunados. Todavía hay motivos de esperanza. Miles de manos generosas, niños felices a la espera de que los Reyes Magos superen a Papa Noel. Las consabidas proclamas de los políticos que ven brotes verdes donde otros sólo vemos un erial. Sin embargo podemos prever que de este año doloroso y fatídico nos libramos dentro de pocas horas. Y los pulmones se ensanchan esperando el deseado 2014 para recuperarnos.

La verdad es que cuando entramos en la efeméride el 2014 se convierte en un doloroso recuerdo. La primera guerra mundial se hace centenaria y las campañas de Napoleón que asolaron Europa cien años antes, se vuelven otra vez pájaros de mal agüero. Lo bueno es que no hay en el horizonte ninguna figura que pueda llevarnos a repetir errores pasados. La paz con crisis o sin ella, parece establecer una alianza en Europa desde hace más de cincuenta años. La Unión Europea nos ha llevado a una moneda única y a un tipo de guerra financiera y social, desconocida hasta la fecha, eso sí que es una realidad dolorosa.

Estamos en la llamada guerra comercial desde hace varias décadas. El consumismo se desplaza hacia los países emergentes y la consigna parece consistir en fabricar lo más barato posible, cargando sobre las espaldas del trabajador las penurias. Si no conseguimos revertir esta economía desalmada, el siglo XXI será el de las esclavitudes solapadas bajo la consigna de la democracia y el progreso. Pero no dejarán de ser esclavitudes.

La deslocalización y la globalización han consistido básicamente en desplazar los centros industriales a zonas donde la mano de obra es más barata. Condenando a muerte al estado de bienestar, que cada día es golpeado desde los centros del poder con nuevos recortes. El paraíso de la socialdemocracia ha ido siendo desmantelado desde la caída del muro de Berlín. En la historia 1989 tiene su fecha señalada. Lo que parecía un salto de progreso hacia una sociedad más estable y mejor cohesionada, se convirtió con el paso del tiempo en una trampa de los poderes financieros hacia la sociedad.

Hoy se puede mover el capital con la velocidad de Internet. Y mientras no exista una vocación política capaz de dominar esas fluctuaciones, nos encontramos realmente perdidos. La política está comparada por el capital. De manera que el futuro debe consistir en resurgir de las cenizas. La democracia participativa tiene que renacer con otro marco y otras formas, que sean útiles a los tiempos que corren. De lo contrario la dictadura financiera seguirá cerrando su cerco y apretando más y más al ciudadano.

Pedimos todos en el día de año nuevo por la paz, pidamos también por la conversión de los políticos a un corazón fraterno, donde sólo tenga cabida el bien común. Abrámonos a la esperanza de que se construya un mundo justo, con los servicios básicos gratuitos, con los impuestos adecuados para mantener una educación y una sanidad pública. Pidamos para que desaparezcan las mezquindades. Que el salario sea suficiente para mantener una familia y que las prestaciones sociales cubran la vejez y las enfermedades degenerativas. Que los corazones avariciosos se trasformen. Que no existan ganancias desorbitadas, mientras hay muchos que no tienen ni lo más elemental para subsistir.

Comenzaré el año orando y despediré el anterior también con una oración. Porque pese a quien pese, yo todavía soy una afortunada en la ciénaga mundial. Y tengo mucho que agradecer, aunque también sobrelleve mis zonas de sombras. Así pues, feliz 2014 para todos. Que el Señor nos bendiga.

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Acerca de Carmen Bellver

Colabora en los medios de comunicación aportando su visión desde el humanismo cristiano
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3 respuestas a ¡Feliz 2014!. Que el Señor nos bendiga

  1. José dijo:

    EL SEÑOR TENGA PIEDAD Y NOS BENDIGA cantaré mañana en el salmo. Eso, SU BEN-dición. Un abrazo, Carmen

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  2. E dijo:

    Feliz Año Nuevo, Carmen. Sí, a ver si dejamos atrás este fatídico 2013 y resurgimos de las cenizas en este 2014, nos llenamos de fuerza y de alegría. Pero somos nosotros, la sociedad civil, la que lo tiene que hacer posible con la ayuda de Dios. De los políticos no espero nada.

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  3. Un abrazo también para vosotros. José y E.

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