Noche de Reyes: ¡La grandeza de la Epifanía!.

Seguramente hoy es el día más mágico para cualquier niño que en el preludio de la Epifanía espera la llegada de la Cabalgata de Reyes, donde sus majestades reparten caramelos mientras sus pajes van preparando esos regalos que están por venir y que son tan anhelados. La tradición se circunscribe a España y Portugal, junto con los países hermanos de Hispanoamérica. Lo curioso es que la fiebre de los regalos se mezcla con el festivo Papa Noel, mientras algunos países mantienen la tradición de San Nicolás.

Reconozco que nuestros Magos lo tienen difícil. Llegan al finalizar las vacaciones de Navidad, mientras que el orondo Papa Noel se aventura por las chimeneas el día 25 de diciembre, favoreciendo el disfrute del personal más pequeño. Estamos todos convencidos de que todo esto proviene de una sociedad bastante derrochadora que vislumbra con olfato de sabueso la manera de hacer caja en unas determinadas fechas.

Si el día 1 la pregunta inevitable es cómo has pasado la Noche Vieja. Para el día 7 de enero hay que esperar el consabido cómo se han portado los Reyes. Y pobre de aquel que no esté en la honda de la fiesta del consumo. Porque de alguna manera sentirá el cosquilleo en el estómago, como si le faltase algo en su vida. De eso se encargarán las luces de los escaparates, las guirnaldas luminosas, los anuncios televisivos y el ambiente general.

Pero lo fundamental de esta festividad queda nuevamente oculto a la inmensa mayoría. Tres extranjeros fueron capaces de intuir un acontecimiento extraordinario. Se pusieron en camino siguiendo una estrella. La tradición los convierte en reyes de oriente y magos o astrólogos, por aquello de seguir la ruta del mapa celeste. Lo importante en cualquier caso, es que estos extranjeros, ajenos a la tradición judía, terminarán adorando a un niño en una pequeña aldea. Y como los pastores que acampaban al raso, serán los únicos testigos de la vulnerabilidad de un niño Dios hecho hombre. También ellos traían regalos: oro, incienso y mirra. El tributo de la realeza, el perfume de la adoración y el bálsamo para la muerte.

Y esta Epifanía, esta manifestación de Dios, pertenece también hoy mismo a unos pocos seguidores de la fe cristiana, frente a la multitud idolátrica de la fiesta del consumo y la glotonería. Este gran acontecimiento que celebramos en cada Iglesia del mundo, queda velado a multitud de ojos. Y rescatar la adoración al niño Dios es el reto de cualquier creyente frente a la paganización festiva de la fecha.

Quisiera pedir a los Magos algunas cosas elementales. Que los niños donen voluntariamente a las parroquias sus juguetes que ya no caben en casa. Que fomentemos la generosidad solidaria para que la magia pueda llegar a todos los hogares. Y que nos limitemos a tres cosas, exclusivamente. Tres regalos, ni más, ni menos que Jesús. Fomentando cierta austeridad al mismo tiempo que recordamos la tradición.

Pediría también a sus Majestades, que convirtiesen cada caramelo en una pequeña dosis de bondad, obediencia filial, cariño fraterno, solidaridad para cada día del año. Que sus pajes rociasen todas las casas con el perfume del amor que es capaz de superar cualquier dificultad. Me pido un cuento de Reyes al estilo de Frank Capra, donde los ángeles buenos nos descubren cómo hemos influido en los demás y qué diferente sería su vida si no hubiéramos estamos presentes nosotros en la suya. Pero en ese peliculón de “Qué bello es vivir”, el protagonista era un hombre cabal, un miembro positivo de la sociedad, un padre de familia cariñoso. Un ejemplo para cada uno de los habitantes de su ciudad.

Aprender a ser así, un poco mejores, tendría que venir con el pack de regalo de Reyes. Porque ya sabemos que a sus Majestades los niños díscolos y desobedientes, les traen carbón dulce. Y algo de ese carbón hace falta en muchos paquetes que ya están circulando por nuestras ciudades. Sería maravilloso que nuestros Magos de Oriente se volviesen un poco traviesos con los mayores, para devolver un poco de la inocencia de la infancia a nuestras vidas.

En cualquier caso, les recuerdo que Dios se ha hecho uno de nosotros. Ha venido a compartir la suerte con esta humanidad a la que quiere con locura y por la que está dispuesto a todo. ¡Qué mejor regalo que sabernos hijos suyos!.

Anuncios

Acerca de Carmen Bellver

Colabora en los medios de comunicación aportando su visión desde el humanismo cristiano
Esta entrada fue publicada en Sociedad y etiquetada , , . Guarda el enlace permanente.

2 respuestas a Noche de Reyes: ¡La grandeza de la Epifanía!.

  1. E dijo:

    Carmen, felices Reyes. Ojalá se cumplan esos deseos que pides. Me apunto a ellos también. Estas navidades estás escribiendo cosas preciosas, llenas de espiritualidad y de amor, con una visión profética muy acertada. Estás sembrada, me has alegrado mucho la Navidad. Y gracias también por tan hermosa bendición del post anterior (te lo decía en el comentario que hice).

    PD. Te dejé un comentario hace unos 3 días en el anterior post, pero no salió ni como comentario en espera de moderación, como siempre sucede. No sé.

    PD2. Le pido también a los Reyes Magos que el dibujante Cortés deje la crítica tan ácida, tan pasada de moda y tan recalcitrante que hace contra la Iglesia.

    Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s