Religión Digital abre de nuevo los comentarios

Hemos estado en Religión Digital una buena temporada en sequia de comentarios. El sistema se cerró justificando la medida en la normativa Europa que responsabiliza a los medios de los comentarios de sus lectores. Ciertamente había algunos muy inapropiados, gente que respaldada en el anonimato se cebaba en el blogguer o en cualquier otro comentarista. Cada uno es como es. No vamos a conseguir cambiar a la persona, por mucho que reflexionemos sobre la imagen que dejan determinados comentarios. La web puede convertirse en un estercolero, justo por los mismos motivos que puede alcanzar un nivel encomiable. Qué buenos aquellos comentarios que aportan sabiduría, generosidad, conocimientos. Hacer crecer como personas debería ser la divisa de todo individuo adulto. Y ese ejemplo lo heredarían los jóvenes, admirando la sensatez de los mayores, la ponderación en sus intervenciones, la bonhomía que estimula.

En una sociedad de la imagen y de la información los criterios éticos en ocasiones son sustituidos por ese fantasma del capitalismo que todo lo quiere convertir en negocio. Y se cuelan sapos y culebras en sitios donde un mínimo de control sería lo deseable. Qué lejos quedan los tiempos de artesanos que se esmeraban en elaborar su producto para destacar por la calidad. Ahora muchos se empeñan no en proporcionar calidad, sino exclusivamente negocio. Y en el mundo periodístico caer en esa trampa no tiene perdón. De igual modo, un medio no puede servir para manipular la opinión pública. Ni un blog para desprender palabras malsonantes o comentarios inapropiados. La frontera que separa la opinión de la información debe estar muy delimitada.

Un medio debe informar y opinar a la vez, sabiendo los lectores distinguir bien entre ambas cosas. Porque hay noticias que pueden herir la sensibilidad por su crudeza, pero necesitan ser contadas precisamente para reflexionar sobre lo justo o injusto de determinados comportamientos. Las noticias pueden molestarnos, no tanto por lo que se cuenta sino por cómo se cuenta. A veces el periodista no está en su mejor momento y comete errores de bulto garrafales. Enturbia el acontecimiento tras su juicio personal. En esos instantes la noticia ya no es tal. Lo que cuenta pasa a ser la intención del periodista que se lee entre líneas.

Por lo mismo, un comentarista debería ser elegante incluso para rebatir al bloguer, para disputar su criterio con el de otro. Pero estamos en tiempos donde la palabra “caballerosidad” ha perdido sentido. Sin embargo, la educación no se imparte exclusivamente en el hogar, por eso es fundamental marcar unos modelos de intervención sensatos. En este sentido aplaudo que haya cierto tipo de moderación en los blogs. Incluso que se pueda pedir responsabilidades de aquello que se dice. Tal vez sea necesaria una cierta autocensura personal, en el mejor sentido, es decir para no dejarnos llevar por el pensamiento irreflexivo y soltar lo primero que se nos pasa por la cabeza.

Me consta que algunos bloguers han sido vilipendiados por sus opiniones personales. Y es que la disputa parece consistir en hundir al contrario, no en convencerle de su error. Haría falta que volvieran a las aulas ciertas dosis de normas de oratoria y estilo para prepararnos para participar en debates. Deberían incorporarse en los medios de comunicación, exigiendo un determinado nivel a los tertulianos. No puede ser que al final tengamos que apagar el televisor porque resulta vomitivo aquello que sale por la pantalla.

Les aseguro que llevo ya años sin ver televisión porque no soporto el ínfimo nivel en el que han sido convertidos determinados programas. No es posible que un debate público termine a insultos o incluso llegando a las manos. Pero es que hemos dejado que sea la avaricia el criterio por el que se emiten los programas. Todo con objeto de conseguir audiencia, apelando a los más bajos instintos. Y no le va a la zaga la presa escrita, cuando se deja llevar por el titular insidioso tras el que se oculta una información banal y sin fuste.

Pues bien, esta larga reflexión que comparto con mis lectores, la realizo para dar la bienvenida a esa multitud de amigos que he ido atesorando en esta colaboración con Religión Digital. A todos ellos les extrañaba y espero que regresen a este pequeño rincón de opinión.

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Acerca de Carmen Bellver

Colabora en los medios de comunicación aportando su visión desde el humanismo cristiano
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3 respuestas a Religión Digital abre de nuevo los comentarios

  1. E dijo:

    Qué sorpresa, Carmen. Yo me he acostumbrado también a tu blog.
    Espero y desearía que los responsables de Religión Digital fueran tan leales y honestos contigo como lo eres tú con ellos. Me gustaría saber si se han ofrecido a publicarte (en la editorial que han creado RD-Herder -creo que se llama así-) la novela que terminaste este verano. No por curiosidad mía, no, sino para comprobar si existe caballerosidad en Religión Digital, o “señorío” del que hablaba Cigoña en un post.
    Hasta que no vea determinados “signos”, gestos (de esos que ellos tanto exigen a los demás…), de los responsables de RD, por lo menos hacia sus bloggers más fieles y que muchos beneficios les han reportado…no me creeré que esto de abrir de nuevo la entrada a comentarios no haya sido sino una decisión que no han tenido más remedio que tomar, debido a la bajada increible e imparable de visitas a la web. Con lo que eso conlleva de pérdida de beneficios, de popularidad, de influencia, etc.

    En mi tierra es muy popular una frase que dice así: Si hay que ir se va, pero ir para nada NO.

    Un abrazo, Carmen. Tú eres un cielo de mujer y vales mucho. Y te lo tienen que reconocer.

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    • Estimado(a) E: Si mi novela no se publica en Religión Digital se puede entender por la línea editorial. Al parecer son libros de temática religiosa. Y no ficción. Pero vamos, pelillos a la mar. Yo no voy a hacer de eso un problema. Cada uno se retrata a sí mismo. Por otra parte la obra está en barbecho, en su último capítulo. Tal vez sea mejor así, tengo más tiempo para corregir los gazapos y redondear los capítulos. En cualquier caso, gracias por esa buena opinión. Me consta que mi sinceridad ha molestado a más de uno en Religión Digital.

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  2. E dijo:

    Carmen, la sinceridad es una gran virtud y la hipocresía es un defecto y un pecado muy grave. Para los hipócritas el mismo Señor Jesucristo tuvo palabras muy duras y los llamó víboras, sepulcros blanqueados, limpios por fuera pero llenos de inmundicia y podredumbre por dentro.

    A estas alturas, todo el mundo sabe que las visitas habituales a la web de RD se hacen por la fidelidad de los lectores a determinados blogs de mucha calidad, como el tuyo, por ejemplo, y algunos otros. Porque en cuanto a la línea periodística que siguen, todos sabemos de qué pie cojean. Afortunadamente hay más webs o páginas de información religiosa, y así contrastando unas y otras, podemos hacernos con una visión más panorámica y objetiva sobre los acontecimientos, las personas, la Iglesia.
    Gracias a todos los que trabajáis y hacéis posible la comunicación entre los hermanos. Tenéis mucho mérito. Esa es la verdad.

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