El nuevo paradigma social

Hace tiempo que vengo explicando la disolución de ese dualismo de izquierdas y derechas que proviene del siglo XIX y que prosiguió a lo largo de todo el siglo XX. A finales del pasado siglo ya se advertía con datos contrastados que la política ejercida por la socialdemocracia había sucumbido bajo el yugo del capitalismo. En realidad no había diferencia clara entre votar a la supuesta derecha o a los izquierdistas moderados. La cuestión es que ambos claudicaban en una misma política capitalista. Las diferencias estribaban exclusivamente en la llamada ingeniera social: homosexualidad, aborto, divorcio. Más allá de esos temas no se detectaban grandes diferencias de criterios. Aunque lo proclamasen con fervor militante ante las masas.

En la actualidad persiste lo que muchos hemos dado en llamar dictadura financiera global. El poder se acumula en unas pocas manos que gobiernan con firmeza al resto. Esos poderes financieros han comprado la política, financian los partidos y sindicatos, dictando la hoja de ruta de los países según sus intereses personales. No creo descubrir nada nuevo. Hay datos más que suficientes para afirmar que la corrupción, la prevaricación y el cohecho mantienen la vida judicial de este país en vilo. Son cientos los procesos que se acumulan en los juzgados. La conclusión es patética, estamos en manos de los peores, no hay sentido del bien común. Hasta que esto no cambie, poco o nada podemos hacer.

Por otra parte observamos dos cosas fundamentales: La Iglesia denuncia este lamentable estado en palabras del mismo Papa Francisco; también podríamos asegurar que la mayoría de congregaciones religiosas de vida activa, son proclives a la justicia social. Hay una Iglesia comprometida con los más débiles y una Iglesia a la que acusan de convivir con los poderosos. Pero la división clara entre izquierdas y derechas ya no tiene sentido. Ni en la Iglesia ni fuera de ella. La teología de la liberación ha cumplido su papel. Ahora es tiempo de una teología que debe andar por otros derroteros.

La llegada del Papa Francisco parece simbolizar ese cambio de paradigma. De una parte la preocupación por la justicia social y la denuncia de una sociedad sin ética vendida a la usura y el consumismo; de otro lado la invitación al cambio personal, a la trasformación de valores, tan necesarios para regenerar el tejido social. Estamos ahora mismo pariendo las bases de lo que será el futuro en unas décadas. Y los sociólogos, filósofos, economistas y teólogos de este momento, tienen en sus manos los datos necesarios para analizar la decadencia de un estilo de vida que nos está autodestruyendo.

Se impone un cambio radical para conseguir una sociedad más justa y más humana. Desde las limitaciones de salarios a directivos y consejeros, hasta la eliminación de las prebendas a los políticos. En esa línea algunas nuevas formaciones políticas como VOX, CIUTADANS y UPyD, parecen apuntar a un nuevo modelo que encabece en el futuro esa deseada regeneración, todos ellos reclaman una modificación de la ley de partidos que beneficia injustamente a unos en perjuicio de otros. Se trata de que los votos sean representativos de la voluntad popular. Y yo diría que las abstenciones deberían valorarse tanto como la papeleta en las urnas, porque en definitiva ¿qué mayoría social representa quien sólo tiene un tercio de la voluntad de todos los españoles?.

Para conseguir que la ilusión del cambio regenere la sociedad, se debería contar con una cuota de participación superior al 70% del censo. Lo que ahora tenemos es la abulia frente a la prepotencia de esa casta privilegiada de políticos que llevan viviendo de la cosa pública durante décadas. ¿No se hace necesario limitar los cargos a unos determinados años?. ¿No se evitaría con esa eventualidad que la mafia corrupta se hiciese con el poder, tal y como ha venido haciendo estos últimos años?.

Otra receta de elemental sentido común es no permitir entrar en política a quien no ha tenido vida laboral anterior que muestre su valía. Porque señores, hay concejales y diputados que no saben lo que trabajar para llevar el pan a su casa. Han pasado de las aulas al cortijo de los enchufes y mamandurrias.

Las propuestas son muchas y necesarias, como la eliminación de esos reinos de taifas que son las autonomías donde duplicamos cargos públicos por metro cuadrado. En tiempos de austeridad alguien tiene que llevar al parlamento esta medida necesaria que ahorraría lo suficiente al Estado como para no recortar en prestaciones mucho más imperativas.

Y en este sentido la Iglesia tiene el papel fundamental de alentar a los fieles a participar en el ejercicio de sus deberes ciudadanos, alejándose de partidismos pero manifestando abiertamente que la situación actual exige reformas que afectan a la globalidad de la nación y no en exclusiva a la clase trabajadora.

Anuncios

Acerca de Carmen Bellver

Colabora en los medios de comunicación aportando su visión desde el humanismo cristiano
Esta entrada fue publicada en Política y etiquetada , , , . Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s