El Lobo de Wall Street

Aunque el título se refiera a la película de Martin Scorsese, no tengo ninguna intención de criticar el film. Creo que la interpretación de Leonardo DiCaprio debe ser reseñada. La recreación de Jordan Belfort, en cuya autobiografía se basa la película, me ha producido en cambio verdadero malestar. No puedo concebir que nadie viva de la manera que se refleja en la cinta. Pero si esto representa a los brokers de Wall Street, debo decir que la falta absoluta de moralidad y límites se percibe como el gran mal de este mundo. Si ese es el reflejo de un tipo de gente que hace fluctuar el precio de los alimentos y bienes más necesarios, yo creo que estamos ante el pecado de avaricia que corroe todo cuanto toca. No hay nada que no se haya retratado en otras ocasiones. La sociedad de la gran manzana ya estuvo en el origen de la Hoguera de las Vanidades de Tom Wolfe, que también tuvo su remake en el cine de los noventa y anteriormente en los ochenta Michael Douglas brilló en Wall Street de Oliver Stone.

La imagen de ahora es más cercana y está en el origen de la crisis por la absoluta inmoralidad de las finanzas. Por no hablar de cómo esas vidas están dilapidadas en una espiral de sexo, drogas y dinero que no representa el verdadero potencial del ser humano, sino su parte más oscura y letal. El sexo y la droga se hilvanan durante tres largas horas de bacanal y desenfreno, regadas por esas abultadas billeteras que no saben qué hacer con su dinero y que cada vez necesitan correr mayores riesgos.

Me ha parecido absolutamente deslumbrante la homilía del Santo Padre sobre el Evangelio de hoy. El pecado forma parte consustancial del hombre, está en su esencia y nos sigue tentando. Sólo un rostro vuelto a Dios, puede confiar en superar el abismo al que nos hace inclinarnos el mal. En palabras del Papa “La tentación, crece es contagiosa y se justifica a sí misma” como reseñan el titular de Religión Digital. Y así parece acontecer en estas vidas de los bróker cuyos beneficios en origen residen en engañar a los ahorradores, animándoles a invertir en productos tóxicos, con objeto de adquirir suculentas comisiones. No cuenta llevar a la ruina al otro. No cuenta la posibilidad de que la verdad termine siempre por salir a la luz. En realidad la pasión de la codicia anula cualquier tipo de empatía y reflexión moral.

Este es el humus de la película y el de la misma sociedad capitalista. No hace falta desplazarse a New York, en nuestra suelo patrio, miles de ahorradores fueron esquilmados por las Cajas de Ahorros, gestionadas por tiburones sin escrúpulos. Los juicios a corruptos salpican la piel de toro. Y no parecen tener ninguna frontera, son patrimonio de todas las naciones y están en el origen de esos paraísos fiscales que todos los gobiernos del mundo respetan. El poder del dinero compra voluntades, esconde robos, exonera a delincuentes. Y ante esto a los creyentes se nos ofrece un camino diferente, en el que salimos como perdedores, pero en definitiva nos quedamos con la mejor parte. San Pablo lo deja claro en esta epístola de Santiago (1, 12-18):

“Dichoso el hombre que soporta la prueba, porque, una vez aquilatado, recibirá la corona de la vida que el Señor ha prometido a los que lo aman. Cuando alguien se ve tentado, no diga que Dios lo tienta; Dios no conoce la tentación al mal y él no tienta a nadie. A cada uno le viene la tentación cuando su propio deseo lo arrastra y seduce; el deseo concibe y da a luz el pecado, y el pecado, cuando se comete, engendra muerte. Mis queridos hermanos, no os engañéis. Todo beneficio y todo don perfecto viene de arriba, del Padre de los astros, en el cual no hay fases ni periodos de sombra. Por propia iniciativa, con la palabra de la verdad, nos engendró, para que seamos como la primicia de sus criaturas”.

La película de El Lobo de Wall Street, refleja con toda su crudeza ese mal y esa tentación a la que es sometido el espíritu humano. Tal vez algunos se queden en lo anecdótico y piensen que aspirar a ser un tiburón de las finanzas merece la pena. En cambio, para nosotros la balanza se inclina hacia otro lado.

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Acerca de Carmen Bellver

Colabora en los medios de comunicación aportando su visión desde el humanismo cristiano
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Una respuesta a El Lobo de Wall Street

  1. Del director Escorsese no se podía esperar nada bueno, es el que hizo la peli LA ULTIMA TENTACIÓN DE CRISTO.

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