La Iglesia y su música. La fe y el mundo

Un video de Mocedades nos lleva a tener un debate en las redes. Por ahí entró en aire luciferino en la Iglesia, proclaman algunos. Y es que si somos sinceros los ritmos modernos que se tocaban en algunas décadas, capaces de adaptar la música secular a la iglesia no sirvieron para mucho. Se cantaban con las voces juveniles pletóricos de alegría, pero luego el compromiso con la Iglesia desaparecía al poco de ser confirmados. Los Consejos Pastorales de multitud de iglesias siguen preocupándose de que no consiguen atraer a los jóvenes.

Pues bien, mi opinión es que poco o nada tiene que ver la música, que renovada con guitarras y bongos eleva las voces al aire en las eucaristías juveniles. Hay canciones hermosísimas y compositores que nos han acompañado a lo largo de nuestra vida. La música es un componente activo en las eucaristías. Pero no puede ser exclusivamente ese componente el que forme futuros cristianos.

La base de todo se trata como siempre del encuentro personal de Tú a tú entre Dios y la persona. Si esto no se consigue, el resto sobra. Me consta que la pastoral juvenil es un caladero que parece tener las redes rotas. Y sigo pensando que enseñar a orar es el camino más recto para el encuentro profundo entre Dios y el hombre. Los diversos encuentros deben tener siempre como objetivo trasmitir la fe y revitalizarla.

Hay una cultura completamente pagana en la música actual que rueda por los ondas de radio y también en los programas de entretenimiento de las cadenas de televisión e incluso en la filmografía. La lucha por ocupar esos espacios la llevan a cabo alguno héroes de nuestro tiempo. Y me parece que no debemos subestimar su trabajo. El mundo, el demonio y la carne son los enemigos del alma, nos repetían machaconamente. Y vemos que cuando se da la espalda a Dios el ser va despojándose de su humanidad hasta convertirse en un depredador capaz de cualquier cosa.

Gracias a Dios tenemos muchísima gente que ha hecho de su vida un compromiso para orar por todos nosotros. Algunos consideran que esto no evita el hambre, las injusticias o las guerras. Tal vez no han leído bien el Evangelio porque está profetizado que será así hasta el final de los tiempos. Y tampoco debemos olvidar que nosotros sólo somos meros instrumentos en las manos del Señor. Nadie puede creer que es su capacidad la que consigue vocaciones o jóvenes que llenen las Iglesias. Eso sería vanagloria. Siempre es el Señor quien actúa. Aunque está claro que el ejemplo que podamos dar a los demás será mucho más efectivo que cualquier discurso.

Pero si tampoco se hace el discurso, nada se consigue. Y los ejemplos van en esa dirección. Y todos los Papas han coincidido en ello. Y los santos de tiempos pasados como los que pueda haber contemporáneos, siguen ese camino. Si la mente se embota con las cosas del mundo y no encuentra tiempo para Dios. Es difícil que persevere en la fe. Porque lo primero que debemos tener claro es que nuestro objetivo principal no consiste en encontrar un trabajo excelente, o la media naranja. Lo principal para el creyente es mantenerse unido a Dios y cumplir su voluntad. Tal vez sea ésta la principal cuestión. El primer mandamiento es amarás a Dios sobre todas las cosas y a continuación se nos implica con el mundo: y a los demás como a ti mismo, dirá Jesús.

Pero durante mucho tiempo la Iglesia que siempre se ha ocupado de los pobres y que hace un excelente trabajo con los más desfavorecidos del mundo, pecó en inculcar la solidaridad y el compromiso y tal vez nos fuimos al otro extremo. Hay miles de cristianos voluntarios y misioneros en todas las partes del globo y a muchos se les ha olvidado llevar la fe a los demás. El resultado está a la vista. Cada día las iglesias se encuentran más vacías. O las sectas protestantes arrasan lo sembrado.

Y es que no se trata de ser una ONG más. Se trata, como siempre, de llevar a Dios a quién no lo conoce. Y hay en la actualidad movimientos nuevos que gracias a la importancia que ofrecen a lo espiritual consiguen llenar conventos y seminarios. Mientras que colegios regidos por órdenes religiosas centenarias no llegan a alcanzar el relevo generacional suficiente. Iesu Communio o Los Siervos del Hogar de la Madre, parecen romper el esquema al que nos habíamos acostumbrado. Dejo el enlace de dos videos y seguiremos reflexionando sobre ello.


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Acerca de Carmen Bellver

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