No destruirán el mundo

Ese deberá ser el lema del creyente. Vivimos con la esperanza en una Reino que ya está entre nosotros. Por eso por mucho que se empeñen en destruir este mundo, no lo conseguirán. Ahí están los salvadores clamando por el reciclaje e inventando sistemas alternativos de energía. La revolución tecnológica es un reto que ha transformado la historia, la lucha es demoníaca, como siempre. Unos cuantos han visto en la tecnología la posibilidad de dominar el mundo. Una tecnología que les proporciona datos precisos sobre los recursos naturales del planeta y su consumo.

Y mientras los hijos de la luz se esfuerzan por dar cabida a todos en este paraíso. Otros convierten en infierno nuestras aldeas, pueblos y ciudades. Transforman en destrucción lo que debiera ser constructivo y creador de bienestar. Por eso la oración como fuente y manantial de energía que suministra luz y fuerza, es un camino que se abre ahora con inusitada fecundidad. Son varias las órdenes religiosas que buscan en su carisma un camino extraño en este siglo XXI. Una soledad sonora, una vida dedicada a rogar por el mundo, como llamas encendidas día y noche para exorcizar la oscuridad del mal.

Dicen los entendidos que la tercera guerra mundial está en marcha desde hace años. Una guerra económica y de valores. China está ganando la partida al gigante de EEUU y su socio europeo. Asia parece que va a ser el motor que nos conducirá Dios sabe por qué caminos. Tal vez por ello el Papa Francisco apuesta por las periferias. La civilización occidental cristiana ha sido aniquilada. Y el camino de la fe se expande por países comunistas. Dios sigue obrando maravillas en el caos y el desorden. Nos sigue dirigiendo aunque no veamos su luz.

Pues bien. La pastoral del Papa Francisco no va a ser como muchos esperan la de cambiar la doctrina de la Iglesia. Su pastoral se basa en reafirmar la fuerza de la oración y la entrega hacia los demás. Están haciendo balance quienes desean otra Iglesia, en la que no parece contar nada, la oración y los sacramentos. En la que siguiendo el rumbo del pensamiento débil, tal como viene haciéndose en política, todo consiste en un aparente maquillaje que no transforma nada, que lo deja todo tal y como está. Una ingeniería social que da sucedáneos y no verdaderos alimentos.

Sin embargo, en este año que comienza dedicado a la vida religiosa, una advierte la decadencia de muchas órdenes y el interés por una vida más exigente en santidad, por parte de otras que apuestan por la reforma y la vida contemplativa. Y la pastoral de las iglesias desde luego tendría que tomar como referentes esas comunidades que se juntan no sólo para celebrar el día del Señor sino buscando también la comunión fraterna entre todos ellos al estilo que occidente ha ido olvidando.

No veo que el consumismo desaforado sea el motor de transformación del mundo. Eso es impensable. No veo que la política de hacer que todos tengamos una sociedad que contamina y embrutece la naturaleza y el alma, sirva para algo más que para convertirnos en títeres de demagogos. Y en este país hay unos cuantos. Si hay algún camino, desde luego, es el de la fraternidad que nos hace más solidarios y humanos. El camino de limar diferencias que son pecados se miren como se miren. Pecado es que alguien atesore más que cualquier país pobre de este planeta. Y tal vez la redistribución de los recursos naturales cuidando por el bienestar de todos, sea la luz que alumbre este siglo. Al mismo tiempo que la vida se convierte más interior, menos activa, menos pasiva frente al consumo tecnológico. Y más creativa de las propias capacidades.

Ya para finalizar les dejo un video que me ha gustado. Por lo que dice y como lo dice. No entro ni salgo en cuestiones de carismas, ni de neo-conservadores y progresistas. Pero si tuviera que elegir, no me iría con aquellos que hacen lo que cualquier ciudadano, disfrazados con votos. Se ha roto con la sociedad de bienestar la posibilidad de que el sentido de la vida religiosa estuviera en ayudar a los más necesitados, como siempre se ha hecho. Ahora las periferias son otras, están en otros lugares y tienen otros rostros. Es la misma sociedad civil la del creyente de a pie quienes se encarga de estos necesitados. Y eso ha sido un golpe brutal para los religiosos que ven como funcionan mejor sus ONG que sus noviciados. Entiéndase que me refiero a Europa. Porque en otros continentes la situación es completamente diversa. ¿Y díganme que les parece el video?.

http://videos.religionenlibertad.com/video/hpoMjaJfiV/El-boom-carmelita-de-Valladolid

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Acerca de Carmen Bellver

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