Ernesto Cardenal cumple 90 años

El revolucionario poeta y sacerdote nicaragüense,  Ernesto Cardenal ha cumplido 90 años y el cultural de El País le dedica un editorial. Me ha parecido siempre un hombre integro, pero confieso que no he leído su obra, que algunos consideran profética. De manera que me he permitido subsanar mi ignorancia buscando algo de la misma a través de Internet.

De su Canto Cósmico he encontrado unos versos que reproduzco a continuación. Como homenaje y también para analizar un poco el fragmento:

Seres esencialmente cósmicos:
No podemos excluir a la tierra de la eternidad.
Esas luces allá arriba, la Jerusalén Celestial.
Si en matemáticas son infinitos los números,
los pares y los impares
¿por qué no una belleza infinita y un amor infinito?
Es una constante en la naturaleza
la belleza.
De ahí la poesía: el canto y el encanto por todo cuanto existe.
La tierra podría haber sido igual
de funcional, de práctica,
sin la belleza. ¿Por qué pues?
Todo ser es suntuario. ¿Necesario acaso que dieras
tan lujosísimas joyas
a tan efímeros peces
saltando este atardecer en el plan del bote?
Ámame, y si soy nada,
seré una nada con tu belleza en ella refractada.
Al fin y al cabo de la nada nació todo, nada vacía llena toda ella
de urgencia de ser.
Amor ciertamente fuera de este mundo sublunar.
Con esta vocación de algunos de un amor sin cromosomas…
Tu belleza te permite ser tirano.
Mirando en la noche esos mundos lejanos,
lejanos también en el pasado.
Estrellas del pasado. (Y el tiempo
es distinto para cada una de ellas.)
Alfa de Orión 5.000 veces más brillante que el sol.

El poema me parece muy interesante y deduzco por donde va la poesía testimonial de Cardenal. Exenta de rima, prosa poética distribuida en verso, reflexiona sobre el más allá y preguntando al creador por la belleza y su sentido. Para pasar al vacío, al anonadamiento del amor que el llama sin cromosomas. Un anonadamiento panteísta hacia la belleza del mismo Universo. Un poema bello y sencillo. Complejo y difuso. Revelador como debe ser cualquier poema en donde se intuye más que se explica. Cardenal ha recibido varios premios literarios y no me cabe duda de que es porque su voz personal brilla con luz propia.

Su imagen sin embargo, quedará enmarcada en ese reproche de San Juan Pablo II hacia un revolucionario hincado de rodillas. Su boina y figura son ya pura iconografía de un tiempo y una determinada época. Desde aquí mi felicitación a ese nonagenario que sigue pensando que el Vaticano está loco.

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Acerca de Carmen Bellver

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