“Antes de opinar, infórmate”

Me gusta el video de Peio Sánchez http://youtu.be/B-akD9uIOgs. Es evidente que para opinar antes hay que informarse. Pero no es fácil en los mass media conseguir un criterio personal. Porque existe demasiados rumores. Titulares que no son tal y sólo cuentan con el impacto del buscador google. Y esto es así en especial en todo lo que afecta a los hechos más importantes de la política en este país.

Se nos han vuelto guapos y atractivos los candidatos de diferentes formaciones. Y hoy se habla en un artículo si influye el aspecto o es un maquillaje de fondo para cambiar lo aparente sin transformar el contenido. Creo que la retórica vana de muchos de ellos se apoya en su físico y eso es indudable. Pero, a quién conseguirán engañar, ya me resulta más difícil de dilucidar. Porque cuando nos apoyamos en hechos y no en rumores, las cosas están cantadas. Todos hacen mala praxis en su oratoria para destrozar al contrincante. Como si el programa político se basara exclusivamente en sacar los colores a la otra formación.

Y esa mercadotecnia ensayada al milímetro nos ha convertido a los políticos en grandes actores que se aprenden un papel con rigor, pero no dan mucho más de si mismos. Y ahí es donde entran los medios que deforman y transforman la realidad porque también están vendidos a su patrón el dios Mammón quien verdaderamente gobierna el tinglado. Lo demás, perdonen que me sienta escéptica, me parecen fuegos de artificio para entretener al espectador.

La realidad se empeña en decirnos que gobierna el capital en manos de muy pocas personas y que los políticos no dejan de ser pequeños títeres en esas manos. Que naturalmente saben que nadie debe perder la esperanza de transformación de su país, de ahí que se puedan alcanzar acuerdos y llegar a alguna concesiones. Pero la brutal realidad es que estar en política es ensuciar lo más noble que es el respeto a la ciudadanía.

Y el respeto se nos ha perdido en muchas ocasiones. Prometen la luna y nos la dan con queso una vez más. Los apuestos candidatos olvidan las penurias reales del pueblo español enfrascados en promesas sin fin, en reformas de maquillaje. ¿Qué nos puede esperar en el futuro?. Yo diría que con la globalización no ha aumentado la esperanza de un mundo mejor, al parecer se vive con la sensación de que estamos secuestrados en unas determinadas manos. Que se permiten el lujo de crear conflictos, fomentar divisiones ancestrales, exprimir las arcas públicas de un país por la mala praxis de sus dirigentes, etc. Y como mucho lo que suceden son las pequeñas algaradas sofocadas a favor de la paz social.

Pero una cuando quiere informarse realmente por qué hay una guerra en Ucrania. Por qué se matan cristianos por el fanatismo islámicos, por qué se mutilan obras de arte; por qué África con recursos naturales excepcionales, no puede remontar su nivel de vida. Encuentra que la fuerza telúrica de la naturaleza oscura del ser humano es más poderosas que las fuerzas del bien que están combatiendo en todos los frentes.

Porque esas fuerzas del bien son como gotas de bondad en un océano turbulento que las diluye casi al instante. No se habla del bien en el mundo, todos los telediarios, las noticias, los reportajes, suelen estar dirigidos a lo malo que sucede. Pero nadie dice por ejemplo que los coptos asesinados han preferido la muerte frente a la conversión al islam. Que son mártires y que miles de personas lo siguen siendo por las circunstancias a las que están siendo sometidos.

Hoy podemos convivir con ese infierno en el mundo y la trivialidad de los programas de entretenimiento que difuminan nuestra conciencia, que apagan nuestra sed crítica. Y si hay programas para alimentar la opinión constructiva, yo ya no los encuentro. Encuentro crispación y falta de criterio reposado. Y en España viviremos de este juego hasta que la baraja se rompa. Por las circunstancias que nos rodean y a las que no podemos sustraernos. Las Naciones están perdiendo fuerza y autonomía propia para poder gobernarse. Eso es lo que intuyo tras intentar informarme en el maremágnum de datos con los que somos bombardeados todos los días. De manera que si para opinar hay que informarse, nunca hubo menos información contrastada que la que hoy se nos vende como tal. Y si que hay mucha opinión deformada por esa desinformación interesada que políticos y medios hacen de la realidad.

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Acerca de Carmen Bellver

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