El Papa de los chismes

El Papa de los titulares, sigue su personal dinámica dentro de los muros del Vaticano. Es un Papa al que no le gustan los chismes, pero como buen argentino suele ser una gran chismoso. La diferencia entre una categoría y otra la tiene la personalidad del Papa. Que nos alerta sobre esa tan consabida malicia del ser humano que da de hablar sobre los otros. Algo inevitable en las relaciones sociales. Salvo que los chismes, los malos chismes, suelen tener la categoría de calumnias y son destructivos. Los buenos chismes no dejan de ser esa virtud de la sociabilidad que el ser humano ejerce en grado sumo. En ellos se cuentan las cuitas de otros, sin necesidad de condenarlos.

Un buen chisme para hoy es la declaración de los modistos más famosos de Italia: Dolce & Gabbana, contrarios la adopción de niños en gays y a cualquier experimento, tan frecuentes ahora con los vientre de alquiler, las donantes de óvulos, las inseminaciones al albur y toda esa ingeniería que afecta a la familia. Para estos dos sensatos gays, un niño tiene derecho a un padre y una madre dentro de un hogar. Los experimentos alterativos son una incógnita que ni los mismos psiquiatras van a saber dilucidar. Naturalmente, confiesa uno de ellos que le gustaría tener un hijo, pero ha renunciado a la opción, porque sabe que su condición homosexual no le permite reproducirse, sin perjudicar al niño. Es decir que un padre y una madre y el fruto del amor entre ambos es el modelo de familia a defender. Y lo otro no dejan de ser formas egoístas de sublimar complejos personales. O de trastocar el orden natural.

Pues ahí tienen un buen chisme. Dos hombres que dicen amarse pero que no juegan a la ingeniería social tan frecuente hoy en día. Dos hombres gays dispuestos a enfrentarse al pensamiento débil inculcado por los medios.

Pero sigo diciendo que el Papa es un chismoso de los buenos, que hace uso y abuso del teléfono para dar gratas sorpresas a determinadas personas. Toma la iniciativa y si recibe una carta va al tajo, no responde al uso y formalmente, coge línea y llama al interesado. Cosas de este Papa argentino que tiene alergia al Vaticano y todo el peso que su estructura conlleva. Y que se ha tomado tan en serio su papel que va rompiendo esquemas, sabiendo que en definitiva a él le queda poco tiempo para hacer la revolución. Algo que no existe en la tradición, aunque nos hagan creer a veces lo contrario. Lo que si hace continuamente es denunciar la situaciones injustas. Desde las guerras, pasando por el tráfico de armas, la corrupción y todo tipo de violencia contra la dignidad del ser humano. Sus denuncias son constantes, diarias, unas con mayor repercusión bien porque se realicen en viajes a países extranjeros, otras como en la oración pertenecen al día a día de su pontificado en los Ángelus de cada mañana y en las audiencias concedidas.

Hemos visto en dos años un cambio en las formas, más que en el contenido. Y eso era de esperar. Porque el Papa Francisco sigue siendo un hombre apegado a la tradición aunque tenga visión de futuro. Y porque hay cosas que en la Iglesia no pueden cambiar aunque lleven años intentándolo. No puede cambiar el proceso personal de conversión por encima de las modernidades en versión protestante que tantos teólogos se empeñan en querer introducir. Versiones que no han mejorado la cantidad ni calidad de las Iglesias también cristianas.

A este Papa de los gestos inesperados le debemos cierto aire puro y oxigenado que ha sabido unir lo que estaba dividido. Su mayor victoria es haber vuelto el respeto hacia los muros de la ciudad del Vaticano y seguir mostrándose como referente moral para el mundo. Algo que había sido derribado en el pasado por la lacra de la pederastia y los continuos escándalos que tuvo que sufrir el papado de Benedicto XVI.

Su referencia a los pobres, sin embargo, es muy mal entendida por los montaraces de siempre. Porque aunque el Papa lo sea de las periferias y le preocupe la pobreza, sabe hablar de una pobreza personal y social que nada tiene que ver con el dinero. Hay mucha pobreza en el mundo, una de ellas es la moral, la de estar bajo el dominio de los medios y no saber reaccionar con la virtud de la gracia que nos ha sido dada Por Cristo. Así pues al Papa de los chismes le hacen cuadricular sus frases en contextos ajenos a las que están dichas las mismas. Y en una época donde las frases corren por Internet a la velocidad de la luz, tenemos verdaderos bulos con su figura como fondo. Total, que los chismes siguen rulando alrededor del Papa.

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Acerca de Carmen Bellver

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Una respuesta a El Papa de los chismes

  1. isabel dijo:

    La raíz de un comportamiento homosexual pueden ser los complejos, efectivamente, complejos que se aumentan en ambientes cerrados. Y que complican la vida y la mente de las personas hasta límites que rayan la paranoia.

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