Experiencias de Fe

Entramos dentro del Triduo Pascual y qué lejos estamos de vivir con intensidad estas fechas. Es curioso que los comentarios a pie de calle siempre deriven en las mismas frases hechas y manidas que tantas veces oímos. El poder de la Iglesia, sus riquezas. Comentaban en el autobús dos señoras sobre las incongruencias a las que nos somete la Iglesia. Tonterías sin pies ni cabeza pero que daban en algunas dianas, salía el cardenal Rouco y su piso principesco cuya reforma bien serviría para cubrir necesidades de desahuciados. Sin embargo no cuenta por ejemplo lo mucho y bien que trabaja Cáritas con todo tipo de necesidades. Reluce más la frase mordaz de un titular. Y qué no decir del empeño de hablar del Paraíso y Adán y Eva cuando todos sabemos que venimos de primates evolucionados. La frase lacónica de las susodichas: es que te quitan la fe. Y luego quieren que me confiese con un señor que vive a cuerpo de rey con todas las necesidades cubiertas. Qué pecados le voy a contar, que juego al bingo con mis amigas, nada más, y qué mal hay en ello.

Sentía un profunda pena por el visión desvirtuada de la Iglesia y de la fe. Pero es cierto que lo que reluce tiende más a hacer perder la fe que a incrementar la piedad en las almas. Por eso hacen falta tantos sacerdotes santos que sepan ser padres y hermanos de todos aquellos que tienen encomendados. Es difícil debatir a pie de calle sobre lo que son cuitas de señoras mayores influenciadas por lo que dicen el tertuliano de moda, o las noticias de la radio. Es difícil evangelizar en los medios sin que puedas tener el peligro de ser apedreado en sentido figurado, desde luego. Pero proclamar la fe hoy supone un plus de riesgo. Nadie está por la labor de la escucha y el diálogo. Y falta formación en los propios creyentes.

Una de las cosas interesantes que toda parroquia debiera plantearse es disponer de libros que hacen madurar en la fe. E inducir a los fieles a la lectura y al diálogo sobre lo leído. Tal vez quitaríamos losas que pesan sobre muchos con los tópicos de cientos de años. Desde la Inquisición, pasando por las cruzadas. Y tantas otras, que necesitan ser revisadas en su contexto histórico.

Pero es que además las Historia de la Iglesia precisa de buenos documentales que nadie parece interesado en realizar. Los medios están llenos de predicadores que no son promocionados. Y por otro lado hay círculos dentro de las parroquias donde se intenta vivir la fe con coherencia, sin que trascienda demasiado. Como siempre parece que la siembra de la fe sucede desde lo pequeño, casi lo imperceptible

Los casos que leemos de conversos tendrían que estar en conocimiento de la mayoría de los fieles. Porque son puro ejemplo de como opera la gracia en tiempos donde parece que la fe queda eclipsada. Y seguramente nuestra época vive momentos tan sorprendentes que un párroco y sus cuitas diarias bien podrían quedar reflejadas en un anecdotario sabroso para la feligresía. Desde los padres que no están casados y quieren bautizar a sus hijos. A los padrinos gay o las primeras y últimas comuniones. Esa manía de que la Iglesia siga siendo un acontecimiento social y puntual y luego olvidarse hasta el día del último suspiro.

Revitalizar parroquias es lo que la Itinerario Diocesano de Renovación está intentando hacer. Pero tal vez sea una labor oscura y poco productiva. Porque en esto de la fe no parece que funcione el marketing, es algo oculto y misterioso que se llama gracia. Y precisamente dar a conocer esa gracia es una de las labores en las que deberíamos empeñarnos. La gracia es un don que opera en cada uno de nosotros de modo diferente. Poner en común nuestras experiencias de fe, siempre enriquecen a los demás.

Que vivamos con intensidad estos días de la Semana Santa que nos recuerdan la historia de nuestra fe y que siempre estamos reactualizando, no para repetir mecánicamente los actos concretos del programa, sino para estimularnos a vivir cada día con mayor intensidad el amor de Dios, para contagiar la alegría de la fe a los demás, para proponer un camino de creyente dispuesto a seducir a los demás.

Acerca de Carmen Bellver

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