Sínodo de los obispos y las diaconisas. ¿Qué dice el Papa Francisco?

¿Qué dicen los expertos?. ¿Qué dicen los evangelios?. ¿Es posible con la escasez que hay de sacerdotes presentar la figura de la diaconisa sin prejuicios sexistas?. Lo digo porque la mujer sigue estando en la Iglesia en primera línea y le hace falta un paso más. La vocación al diaconado no sólo debe pertenecer al ámbito masculino. Naturalmente, el sacerdocio ocupa la siguiente opción, pero a mucha distancia. Ya que las puertas se cerraron con San Juan Pablo II, aunque se siga debatiendo a nivel teológico su casuística. Y no todo el mundo lo considere un tema cerrado.

Sin embargo, el diaconado forma parte de una servicio a la Iglesia que aliviaría en muchas parroquias a sus sacerdotes de obligaciones que bien puede llevar a cabo el diácono. Y le daría a la mujer la posibilidad de no quedarse en mera sacristana, de manifestar su entrega a Dios en un apartado que en los primeros tiempos del cristianismo pareció estar al alcance de la mujer. En obediencia al obispo y a su servicio permanente.

Según el catecismo de la Iglesia. Los diáconos participan de una manera especial en la misión y la gracia de Cristo. Corresponde a los diáconos, entre otras cosas, asistir al obispo y a los presbíteros en la celebración de los divinos misterios sobre todo de la Eucaristía y en la distribución de la misma, asistir a la celebración del matrimonio y bendecirlo, proclamar el evangelio y predicar, presidir las exequias y entregarse a los diversos servicios de la caridad (cf LG 29; SC 35, 4; AG 16).

¿Qué impide por tanto el diaconado a la mujer?. En tiempos en los que se debaten si los divorciados pueden o no comulgar. Una se pregunta por qué no se debate si la mujer puede ser diaconisa. Lo digo porque en la última cena es obvio que escondidas pero presentes estaban también las mujeres. Y llama la atención que sea una mujer la primer testigo de la Resurrección de Cristo, con todo lo que eso implicaba en tiempos del siglo I.

Pero es que además, nadie ha suprimido la lectura de (Romanos 16, 1-5) “Os recomiendo a nuestra hermana Febe, diaconisa de la iglesia de Cencreas; recibidla como cristianos, como corresponde a gente consagrada; poneos a su disposición en cualquier asunto que necesite de vosotros, pues, lo que es ella, se ha hecho abogada de muchos, empezando por mí.”

Y en la carta de 1 Timoteo 8-11 se especifica “También los auxiliares tienes que ser respetables hombres de palabra, no aficionados a beber mucho, ni a sacar dinero, conservando la fe revelada con una conciencia limpia. También estos tienen que se probados primero, y cuando se vea que son irreprochables que empiecen el servicio. Las mujeres lo mismo: sean respetables, no chismosas, juiciosas y de fiar en todo”.

Si al parece en la Iglesia Bizantina, el diaconado se desarrolló en los siglos VIII y IX, siendo veneradas en el calendario de la Iglesia Ortodoxa. No parece muy claro que haya otra posición que la heredada por el derecho romano, según la cual la mujer no podía ocupar ningún cargo de autoridad. Un sistema patriarcal que no obstante, pudieron superar en los tiempos primitivos de la iglesia, como se hizo con los esclavos, transgrediendo leyes romanas.

Muestro Papa Francisco debería considerar la opción del diaconado en la mujer, algo que la jerarquía alemana ya planteó en 1976. Un tema que no se mueve mucho porque no es una cuestión de poder, sino de servicio. Y la mujer sigue siendo en la Iglesia servicial, sin crear mayores problemas. Pero este paso seria un notable paso para ratificar el “genio femenino” del que tanto habla la Iglesia. Y aliviaría mucho las zonas de misión, donde la escasez de presbíteros deja casi en el abandono las iglesias, excepto por ese puñado de mujeres que siguen reuniéndose y celebrando la Palabra en ausencia del sacerdote. Una diaconisa, varias diaconisas. Es hora de pedir que la Iglesia lo vuelva a considerar.

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Una respuesta a Sínodo de los obispos y las diaconisas. ¿Qué dice el Papa Francisco?

  1. Monachus dijo:

    A ver. Olvidas que es una cuestión también zanjada por la Comisión Teológica Internacional. En el documento El diaconado evolución y perspectivas se dejaba claro que las llamadas diaconisas de la antigüedad, no eran ordenadas sacramentalmente y que se dedicaban a servicios relacionados con el bautismo y asistencia a mujeres. Olvidas también que los diáconos de Hch 6 fueron elegidos entre los varones helenistas.
    Por otro lado decir que es obvio que había mujeres en la última Cena es sacárselo de la manga.
    No sé por qué es necesario que la mujer esté en ministerios en el que su presencia es con calzador y polémica. La mujer ya tiene su papel heroico en la Iglesia y ningún hombre quiere ni debe sustituirlo ni aspirar a ello. La mujer ya vale por misma, no como sustituta de nadie. Más evangeliza una mujer que mil curas o diáconos.

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