Ntra. Sra. de Fátima: oración por los sacerdotes

Hoy en la celebración de Ntra. Sra. de Fátima, roguemos por todos los sacerdotes. Yo solo puedo copiar una oración de Michel Quoist “Oraciones para rezar por la calle”. En ella, el sacerdote hace su oración un domingo por la tarde. Y os presento un video que refleja esa crisis existencial que todo sacerdote sufre en algún momento de su vida.

Esta tarde, Señor, estoy solo
Poco a poco los ruidos en la iglesia se han callado,
los fieles se han ido
y yo he vuelto a casa,
solo.
Me crucé con una pareja que volvía de su paseo, pasé ante el cine que vomitaba su ración de gente,
bordeé las terrazas de los cafés, donde los paseantes cansados intentaban estirar la felicidad del domingo festivo,
me tropecé con los pequeños que jugaban en la acera,
los niños,Señor,
los niños de los otros, que jamás serán míos.
Y heme aquí, Señor,
solo.
El silencio es amargo, la soledad me aplasta…
Señor, tengo 35 años,
un cuerpo hecho como los demás cuerpos,
unos brazos jóvenes para el t4abajo,
un corazón destinado al amor.
Pero yo te lo he dado todo
porque en verdad que a Ti te hacía falta.
Yo te lo he dado todo, Señor, pero no es fácil.
Es duro dar su cuerpo: él querría entregarse a los otros.
Es duro amar a todos sin reservarse nadie,
es duro estrechar una mano sin querer retenerla,
es duro hacer nacer un cariño tan sólo para dártelo,
es duro no ser nada para sí mismo por serlo todo para ellos,
es duro ser como los otros,, estar entre los otros,
y se otro,
es duro dar siempre sin esperar la paga,
es duro ir delante de los demás sin que nadie vaya jamás delante de uno,
es duro sufrir los pecados ajenos sin poder rehusar el recibirlos y llevarlos a cuestas.
Es duro recibir secretos sin poder compartirlos
es duro arrastrar a los demás y no poder jamás,
ni por un instante, dejarse arrastrar un poco,
es duro sostener a los débiles in poder apoyarse
uno mismo sobre otro,
es duro estar solo,
solo ante todos,
solo ante el mundo,
solo ante el sufrimiento,
la muerte,
el pecado.

Hijo mío, no estas solo:
Yo estoy contigo
Yo soy tú,
pues Yo necesitaba una humanidad de recambio para continuar mi Encarnación y mi Redención,
Desde la eternidad te elegí:
te necesito
Necesito tus manos para seguir bendiciendo,
necesito tus labios para seguir hablando,
necesito tu cuerpo para seguir sufriendo,,
necesito tu corazón para seguir amando,
te necesito para seguir amando: continúa conmigo, hijo.

Heme aquí,Señor.
He aquí mi cuerpo,
he aquí mi corazón,
he aquí mi alma.
Dame el ser lo bastante grande para abarcar el mundo,
lo bastante duro para poder abrazarlos sin intentar guardármelo.
Concédeme el ser tierra de encuentro, pero sólo tierra de paso,
camino que no conduzca a sí mismo, sin adornos humanos, sino que lleve a Ti.
Señor, en esta tarde, mientras todo se calla y mi corazón siente la amarga mordedura de la soledad,
mientras mi cuerpo aúlla largamente su hambre oscura,
mientras lo hombres me devoran el alma y me
siento impotente para hartarlos,
mientras en mis espaldas pesa el mundo entero,
con toda su carga de miseria y pecado,
yo te vuelvo a decir mi sí, no en una explosión de entusiasmo, sino lenta, lúcida, humildemente,
sólo Señor, ante Ti
en la paz de la tarde.

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Acerca de Carmen Bellver

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