Presentación del libro Al amanecer de la vida en Valencia

Ayer se celebró el Valencia la presentación de mi último libro Al amanecer de la vida en el Ámbito Cultural del Corte Inglés. Os hago partícipes de mi texto y siento no tener grabación para que podáis escuchar la participación de mis acompañantes en la mesa del acto. Es una lástima porque fueron verdaderos paladines de la novela y la defendieron con la nobleza que les caracteriza.

Lo primero que deseo es agradecer al Ámbito Cultural del Corte Inglés este espacio y la presencia de todos ustedes arropando el nacimiento de este libro junto a la la compañía del padre Martín Gelabert y el padre José Vidal Talens, así como su disposición a estar en esta mesa para hablar sobre el libro. Al padre Martín Gelabert le conocía de manera virtual mediante la página de Religión Digital donde ambos somos blogueros. Y he de decir que cuando me atreví a sugerirle que presentara mi libro, me pareció toda una osadía por mi parte. Sé que tiene una agenda de conferencias y actos por todo el mundo y ocuparse de este libro, que además es novela y no teología, tenía su cosa. Pero todo fueron facilidades; las mismas que tuve con el también teólogo José Vidal Talens a quien conozco como párroco de San Lázaro y con quien disfruto de sus retiros y meditaciones. Y que también tiene una agenda complicada de conferencias y clases. Sin embargo ambos han hecho posible con su generosidad creer en este proyecto de Al amanecer de la vida.

Llegado mi turno he de comenzar confesando que este acto preparado con esmero durante meses ha estado a punto de posponerse por problemas personales que no vienen al caso relatar, pero debo apuntar que el compromiso adquirido y la pasión por una vocación acariciada durante años han permitido mi presencia en esta sala, aunque no me encuentre en uno de mis mejores momentos.

Vargas Llosa cuenta que todas la novelas dicen una verdad a través de una mentira. Y Stendhal por su parte dejó escrito que sólo con la novela puede llegarse a la verdad. Yo diría que al escribir nos basamos no sólo en lo que vamos conociendo de la vida, sino también en lo que imaginamos. En mis años estudiante me inculcaron un principio fundamental, toda novela debe tener verosimilitud. Que al lector lo que lea le parezca real. Si este objetivo se cumple, si vosotros queridos y espero que futuros lectores creéis en mis personajes como seres reales, entonces yo me doy por satisfecha.

Entrar en la piel de otros es el arte de la ficción literaria y en mi caso buscaba un marco histórico que situase los acontecimientos. Pero no para realizar una novela histórica, tan de moda últimamente, sino para plantear unos temas que pueden hacer reflexionar a las generaciones que no vivieron aquellos años de la transición y el despertar democrático de España. Elegí Valencia como podría haber elegido Oviedo. Bastaba documentarse sobre sus calles para situar un marco geográfico. Pero es que como valenciana, también quería rendir homenaje a mi ciudad y a una época que yo sí había conocido y que penetraba en mi tan profundamente como el olor de la pólvora en nuestros sentidos.

Además me había comprometido a dignificar la vida religiosa vapuleada por los medios en los casos de pederastia durante el pontificado de San Juan Pablo II y de Benedicto XVI. Explicar una situación desde otra óptica que no fuera la que promocionan los medios, tan superficial como artificiosa, era un reto para mi. Desvelar la psicología de un abusador y la fragilidad del abusado, para hacer comprender una situación tan compleja que afecta especialmente a todos los ámbitos de la sociedad y no de manera exclusiva al de Iglesia, era una propuesta de rabiosa actualidad.

Por otra parte este libro también es un sentido homenaje a quienes en mi juventud me hicieron comprender qué es ser católica. Y que las debilidades humanas se dan en cualquier condición personal. Tenía intención de explicar las consecuencias del Concilio Vaticano II en una generación que ahora ya está entrando en la edad dorada. Iniciar la novela en el pontificado de Juan Pablo II y finalizarla cuando hizo su primer visita a España en 1.982 nos marca una época llena de conflictos y dificultades que utilizo como fondo para relatar la vida de unos personajes atrapados en su tiempo.

Un tiempo donde el cambio de sociedad fue brutal y en cuestión de apenas un lustro España ya no era la misma. Un tiempo donde las religiosas vivieron secularizaciones en masa que seguramente han servido para purificar el sentido de entrega a Dios. Y que no obedecen al feminismo como se pueda suponer, porque la sangría de vocaciones se vivió también entre los religiosos y el clero secular. Sino a causas diversas entre las que se encuentra el famoso interés de determinados grupos dominantes por modificar las costumbres y morales cristianas.

Esta novela hace hincapié en la entrega desinteresada de esos religiosos que se mantuvieron al timón a favor de los más desfavorecidos. Y nos habla también de como la asistencia social se volvió de pronto una profesión laica. Pero no impidió que los religiosos siguieran en la frontera de las dificultades sociales y comenzasen a trabajar con los drogadictos y los seres más desarraigados de la sociedad. Algo que hoy en día siguen haciendo desde un anonimato discreto. Y que a lo largo de la historia siempre han hecho. Los personajes de Elvira y Mauricio nos sitúan en esa década donde la droga rompió tantas familias

Pero no quiero desvelar todos los personajes. Tal vez el lector se sienta identificado con alguno, busque similitudes entre sus recuerdos. No existe sor Aurelia, pero seguramente han habido muchas monjas con ese talante. El abogado Arturo Fornés, en cambio nos servirá como puerta de entrada a un thriller donde la venganza será el motor que desencadene un paso por los lugares más sórdidos de Valencia.

Quiero hacer hincapié en esos personajes que entrecruzan sus historias y quienes pese a la adversidad y a ciertas facilidades de la época, deciden optar por la vida. Ese es el origen del título.

Esta es una novela pro vida en en todos los sentidos, en un tiempo donde el derecho al aborto ha banalizado el ser nonato a extremos de considerarlo como un ser vivo pero no un ser humano, como se atrevió a decir en su día la ex Ministra Bibiana Aido . Y convertir las clínicas pro-abortivas no en un recurso lógico a una dificultad de una mujer, sino en el método fácil, de fomentar un negocio que de no existir lo que le supondría al Estado sería una intervención para promover el derecho a la vida y la facilidad de adopción. Plantear este tema hoy con la píldora abortiva recetada a menores de edad, y convirtiendo el aborto en algo tan insignificante como la extracción de una muela. Era también algo que me debida a mi misma, por haber apoyado en su momento la Ley de despenalización del aborto a mediados de los ochenta del pasado siglo. Confiando que el sentido común no llevase a banalizar este hecho a los extremos a los que se ha llegado. Las palabras de la Madre Teresa de Calcuta reflejan bien la realidad actual: “El aborto es una decisión tan miserable, que un niño debe de morir, para que tú puedas vivir como deseas.”

La novela como vengo diciendo, tiene varios personajes que son puros estereotipos a los que podemos identificar con alguien que conozcamos. Las historias se entrecruzan y finalmente confluyen entre si. Era necesario adoptar el estilo indirecto y hacer uso de la tercera persona para contar desde dentro aquello que les va sucediendo a cada uno de ellos. Y para profundizar en la psicología de cada personaje.

Es mi deseo que disfruten leyéndola. Alguien me ha dicho que es un canto a la esperanza. En tiempos tan convulsos como los nuestros me parece maravilloso que se pueda quedar ese buen sabor en la boca. Gracias una vez más por por estar aquí y no dejen de leer la novela.

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Acerca de Carmen Bellver

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Una respuesta a Presentación del libro Al amanecer de la vida en Valencia

  1. Martin Gelabert dijo:

    Leo este post en el tren. Quiero dejar constancia de que la novela de Carmen es muy buena y vale la pena leerla. Un abrazo Carmen

    Me gusta

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