La serie que queremos ver es Cuéntame como se hace

La serie Cuéntame como pasó está siendo adaptada para numerosos países. Hoy sin embargo, la serie que queremos ver es Cuéntame como se hace. La realidad supera la ficción y Valencia, Madrid, Barcelona y alguna que otra capital están viviendo un espejismo surrealista. Formaciones políticas que han conseguido representación parlamentaria, pero que no son las más votadas, terminarán por regir la Comunidad o el Ayuntamiento.

Mientras tanto el partido del PP sigue en la arcadia feliz de no enmendarla ni por asomo. Y su oponente el guaperas Pedro Sánchez está dispuesto a pactar con el mismo diablo, aunque clave la estaca en la rosa y el puño del PSOE. Mi primer análisis tras las elecciones, como siempre, fue intuitivo, pero debo confesar que me apena que se cumpla con fatalidad. El bipartidismo ha muerto, pero es que probablemente también han caído los dos grandes partidos de la Transición.

Lo que viene es radicalismo puro de la izquierda y un centro izquierda social. Se sigue apostando por la ingeniería social y nosotros volvemos a ser los pilotos de pruebas en el escenario mundial. España está hoy mirada con lupa. El fenómeno alternativo de la política participativa que ha surgido tras la crisis con los “indignados”, es ya exportable hasta la misma Turquía.

Probablemente estamos asistiendo al derrumbe de un sistema y a las clases dominantes les está entrando el pánico. Pero es que este sistema puede llevarnos al triunfo o al fracaso. El sistema solo tiene cabida si realmente se registran los cambios que llevan hacia la “economía del bien común”, hacia una participación en las urnas con listas abiertas. Hacia un cambio radical del modelo de hacer política que ha imperado hasta la fecha.

Es posible, desde luego, debe ser posible. O seguirá la corrupción y colapsaremos al estilo Grecia o Venezuela. La creatividad y el ingenio de nuestros políticos debe llevarnos a superar ambos modelos para que España sea de nuevo el lugar del cambio moderado y de trasformación social que tantos demandan.

El modelo de un alcalde sin coche oficial y yendo en bicicleta al trabajo, muestra el nuevo talante político en lo ecológico y lo austero. Pero hay mucho más que pelar bajo esa fachada progre y rompedora. Hay que bajar sueldos de políticos, hay que contentar a los poderes económicos y hay que controlar el gasto. Y no es posible vivir exclusivamente de subvenciones. La picaresca no sólo se da en los altos cargos sino que se expande como una mancha de aceite por todos los estratos sociales.

Por eso a una le gustaría ver una serie de Cuéntame como se hace, con modelos de coherencia y honestidad que fueran seguidos por la audiencia. Con partidos que pactan para el bien común y no para ganar las próximas elecciones con ventaja en la salida de meta.

El Papa Francisco ha hablado de la corrupción y de lo que ésta supone a las sociedades. También está próxima su encíclica sobre la ecología, que no tratará exclusivamente del medio ambiente, sino también de una economía de sostenibilidad de los recursos tanto naturales como sociales. Somos muchos los que pensamos que la sociedad debe velar por los grandes logros sociales en materia de educación, sanidad y servicios. Para que esto sea sostenible ha de haber una política de austeridad al mismo tiempo que de generosidad con el bien común.

También se debe cortar el dumping económico que sigue siendo el rey en el mercado global. Las grandes marcas están ahora explotando la mano de obra barata en países emergentes, para abaratar costes laborales y aumentar beneficios. En realidad, si no se consigue que las mejoras de condiciones laborales sean globales, lo que se está es creando un sistema de esclavitud laboral, que repercute ya en nuestra conciencia.

A sociedad global, soluciones globales, que impidan proyectos inhumanos, de expolio de riquezas en otros países o de explotación de mano de obra. De guerras inducidas por la codicia y de fabricación de armamento para que esta rueda siga girando siempre en la misma dirección, aprovecharse de las mayorías en beneficio de unas minorías elitistas.

Siendo más esperanzadora, yo creo que estamos viviendo una revolución de modelos que han colapsado y deben ser sustituidos por otros. Y en todas las revoluciones han habido avances positivos para la sociedad, sólo debemos mantener que esa transformación sea pacífica y ordenada.

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Acerca de Carmen Bellver

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