La iglesia de los indignados

Menuda cohorte depauperada la de los cristianos.¿ Así cómo vamos a ganar la batalla, cómo vamos a convencer al mundo de un mensaje que es realmente revolucionario y transformador?. Leer el evangelio hoy con el panorama actual como telón de fondo nos deja en déjà vu:

“En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos: Habéis oído que se dijo “Ojo por ojo y diente por diente”. Yo en cambio, os digo No hagáis frente al que os agravia. Al contrario, si uno te abofetea en la mejilla derecha, preséntale la otra; al que quiera ponerte pleito para quitarte la túnica, dale también la capa; a quien te requiera para caminar una milla, acompáñale dos, a quien te pide, dale y al que te pide prestado, no lo rehúyas. San Mateo 5, 38-42

Y esto no es más que un principio programático de brazos caídos que subleva. Tanto es así que la Iglesia admite la legítima defensa que viene a destronar el versículo anterior. De manera que hasta el mismo Jesús mostró su molestia cuando lo abofeteaban y preguntó: “Si he hablado mal, declara lo que está mal; pero si he hablado bien, ¿por qué me pegas? “ (Juan 18, 23-24).

Apostar hoy por esta Palabra Viva de Jesús que renuncia a la legítima defensa, que va más allá incluso de lógico, no lo realiza ni la misma Iglesia que pide, con razón, datos para practicar la caridad y no ser extorsionados por los desaprensivos. Pero la realidad cruda y dura de la palabra del Evangelio de hoy es la que es. Y por eso resulta tan atractiva la figura de quien la lleva a cabo sin cortapisas.

No parece que aquí se haga uso de la virtud de la prudencia. Todo es despilfarro, sobreabundancia, generosidad más allá de lo razonable.

¿De qué manera se puede llevar hoy a cabo semejante proyecto, que corrige la Ley, se la salta a la torera y va a fondo perdido?. No en vano todo el capítulo 5 de Mateo es una corrección de la Ley y su interpretación. Hasta ese “Os han enseñado que se mandó: Amarás a tu prójimo y odiarás a tu enemigo. Pues yo os digo: Amad a vuestros enemigos y, rezad por los que os persiguen, para ser hijos de vuestro Padre del cielo, que hace salir su sol sobre malo y buenos y manda la lluvia sobre justos e injustos”. (San Mateo 5, 43-45).

Y ahora nos vamos a la realidad dura y pura de los consistorios que están formándose con pactos contra natura que Dios sabe qué futuro nos deparan. Y vemos que a los cristianos como que todo ese runrún de fondo nos da lo mismo. Porque en apariencia ya sabemos que al final la victoria es nuestra. Nos lo dice la virtud teologal de la esperanza a la que ningún cristiano puede renunciar. Pase lo que pase, el Reino de Dios triunfará.

Pero la pregunta mientras tanto sigue siendo qué hacemos, y al parecer hay una Iglesia que no se para exclusivamente en orar por quienes te persiguen, sino que también se lanza a actuar contra quienes roban y abofetean al hermano. Una Iglesia que defiende al débil frente al poderoso. Sin que entre en la dinámica marxista leninista, pero con la mano abierta a favor de quienes nos necesitan.

Una Iglesia que en la voz del Papa Francisco, denuncia la corrupción y la manipulación de conciencias a favor de un orden mundial que quiere esclavizar el 80 % de la población, mientras disfruta del espolio una pequeña parte. Y esa Iglesia se ha mezclado en España con los pequeños grupos antisistema, que para más INRI son prácticamente republicanos y laicistas. Una Iglesia que busca la justicia en este mundo, no en el del más allá. Y que para hacer bien su papel está dispuesta a cortar las alas al enemigo.

Pues no sé qué quieren que les diga. A mí la imagen de un Luther King luchando pacíficamente por los derechos humanos o de un Gandhi, me parecen muy próximas al evangelio, tanto como algunas escraches que los indignados levantan frente a los poderosos. Pero veo que se hace difícil de casarlas con los pasajes del Evangelio. No sé que pensará de esto sor Forcades y sor Caram. Sería interesante ver si hay que elegir entre el activismo desaforado o la predicación del cambio de corazón que parece ser la raíz de todo mal.

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Acerca de Carmen Bellver

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