De callejeros y bustos retirados a misas no institucionales

Se cambian las calle de personajes históricos por otros cuyo máximo atractivo reside en que lucharon por el día del orgullo gay. La aportación al acervo cultural no tiene parangón. Vázquez Mella por Zerolo son la antítesis de pensamiento social y político. Y seguramente por ello cabía defenestrar al tradicionalista católico por el libertino homosexual. Todo esto resulta de muy poco sentido común. Si se quiere una calle para Zerolo que se tenga, pero no a consta de un ilustre ciudadano del siglo XIX y XX. Si cada vez que viene un partido político con ideas nuevas, va a defenestrar a quienes no pensaban como ellos, el talante sectario que huele a checa sale a la palestra con actos irracionales como los que estamos viviendo.

Recuerdo que a principios de la transición se borro del callejero a ilustres políticos del régimen anterior. Era una manera de hacer desaparecer la historia. Ya puestos a estos dislates ahora se retiran los bustos de Juan Carlos I de ciertos ayuntamientos. Y también las imágenes que representan a Felipe VI. Será un acto de libertad, pero advierto en el tal grado de sectarismo y mala baba que no me produce ninguna tranquilidad.

Ahora también se alejan las nuevas formaciones de las fiestas populares que tengan cualquier cariz religioso. Ada Colau no estará presente en la misa de las fiestas de la Mercé. Lo que representa una Institución es el respeto hacia un acto que une y aglutina los pueblos. Meter el laicismo en este empeño es romper el esquema trazado por la transición, para fraccionar si cabe un poco más a la sociedad.

Lo que la Iglesia lleva tras de sí, es de tal calado que me huelo una restructuración de las fuerzas armadas para que no veneren a su patrona en los días señalados. Y así de esta guisa, nos convertimos un poco más incívicos y apostatamos por todo lo que son tradiciones milenarias. Separar los actos civiles de los religiosos en un acto de rompe y rasga, no es tan fácil. Llevamos siglos de tradiciones a cuestas, de las que debiéramos sentirnos orgullosos. Pero al parecer vivimos otros tiempos en los que los chicos de Podemos y sus formaciones afines, quieren posicionarse con ese juego de ingeniera social que tanto les atrae.

Ya sabemos cuál va a ser su línea y que se puede esperar de tanto dislate. Porque se empieza por cambiar la calles, quitar los bustos, no acudir a actos religiosos. Y finalmente se termina por construir una sociedad sectaria donde la libertad ha desaparecido para ser sustituida por el miedo.

Miedo es lo que representa que alguien pueda ondear la bandera del orgullo gay en el ayuntamiento y cuestione la procesión del Corpus en Toledo, o cualquier otro acto religioso. Miedo es lo que se termina padeciendo cuando se suprimen las misas en las playas al aire libre para encerrarlas en barracones sauna.

Y el miedo no es sano en una sociedad libre y plural. Donde si alguien no comulga con el orden que se está imponiendo puede ser defenestrado de su sitio de trabajo. Vivimos tiempos muy confusos donde el sectarismo y la inquina van tomando cuerpo poco a poco. Dios nos pille confesados.

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Acerca de Carmen Bellver

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