El Ángel de la Guarda

Ha sido gozoso escuchar al Papa Francisco hablar del Ángel de la Guarda. Hablar de ángeles hoy puede resultar anacrónico o demodé. Pero en esto como en todo lo que concierne a la Tradición el Papa lo tiene muy claro. Tenemos un protector a quien dirigirnos y a quien escuchar como una voz interior que nos advierte y nos ayuda en momentos de necesidad. A mí me enseñó mi madre a dirigirme al ángel de la guarda todas las noches y todas las mañanas. Y estoy muy agradecida por ello.

“Ángel de la Guarda dulce compañía, no me desampares ni de noche, ni de día, no me dejes sola que me perdería”. Así de sencilla es la plegaria que me enseñaron y así la recito con plena confianza en su ruego. Ayer celebrábamos la Asunción de María y en la lectura del Evangelio leíamos como se realizaba la aparición del ángel Gabriel a María y su fíat. A lo largo de la Biblia los ángeles son presencias que aparecen en repetidas ocasiones, con objetivo claro como mensajeros de Dios.

Creemos en ellos como creemos en el demonio, como ángel caído. Y sabemos que el Arcángel San Miguel lleva la espada para combatir a Lucifer. Todo ello se escamotea hoy a los niños y pierden la gozosa ocasión de encontrar un compañero de viaje para toda su vida: su Ángel de la Guarda. Espero de los sesudos teólogos que no se hayan cargado la cohorte celestial. Que admitan en el V centenario de Santa Teresa que ésta tuvo una visión de un ángel traspasándole el corazón. Y que muchos otros santos han tenido visiones de ángeles guiándoles en su camino.

Me preocuparía que también desaparezcan los ángeles de nuestro itinerario, sobre todo cuando el más grande misterio de la humanidad: la Encarnación tuvo lugar por mediación de un mensajero divino a una doncella judía. Por eso insisto que me ha gustado esa catequesis del Papa sobre el Ángel de la Guarda. De igual manera veneramos a María y le rogamos e imploramos su intercesión. Alguno dirá que eso son patochadas. Pero es que los católicos tenemos que defender la Tradición y lo nuestro, sin prejuicio de que a algunos les parezcan pasados de moda. La fe se sustenta en la Tradición y en ella María y los ángeles están presentes. Que nadie nos los escamotee.

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Acerca de Carmen Bellver

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