Lina Morgan: Agradecidos, emocionados, gracias por vivir

Morir es nacer a la Vida. Y eso deberíamos tener presente para mitigar un poco el dolor de la separación. Los obituarios siempre nos ponen tristes porque perdemos gente a la que amamos. Lina Morgan o Mª Ángeles nos dejan con sensación de vacío. Era una vitalista que entusiasmaba a su público. Una figura de la comedia y el teatro. Una mujer que deseaba hacer feliz a los demás con su arte. Poder hacer reír es un don y una de las medicinas más recomendadas por cualquier médico. La risa, como los abrazos, prolongan la vida.

A ella que se despedía desde el corazón de la Latina con un “Gracias por venir”, sólo podemos decirle “Gracias por estar ahí, por hacernos reír y pasar tan buenos momentos”. Es un misterio que haya decidido irse en soledad, sin querer ver a nadie. Muy pocos han estado a su lado. Pero muchos la llevamos en el corazón. Se confesaba creyente, a su manera, como cualquier artista. Con una fe profunda y personal. Su amistad con el Padre Ángel de Mensajeros de la Paz muestra su carácter más altruista y solidario.

Con sus amigos se mantuvo en contacto a través de la tecnología. Y sólo ellos saben qué le sucedía al corazón de Mª Ángeles para no querer ver a nadie en persona. Tal vez el deterioro físico y también el psíquico supuso un bajón para una mujer a la que ya no le quedaba nadie en su familia. El desapego con sus sobrinos es otro de los misterios que se lleva a la tumba con la misma discreción que ha llevado su enfermedad.

Recibió muchos homenajes y no creo que profesionalmente le quedase nada por alcanzar. Supo ser figura y dama del teatro, del cine y la televisión. Y con la viveza de su mirada nos quedamos recordando memorables tardes y noches de risas y buenos momentos.

Los artistas son seres difíciles, complejos. Llevar la fama con humildad cuesta. El apartarse de los aplausos es un duro trago para quien lleva en las venas el gusanillo de las bambalinas y los escenarios. Pero gracias a la tecnología Lina Morgan seguirá con nosotros. Como tantas otras figuras del cine y el teatro. Que el Señor la acoja en su misericordia.

Perdemos una artista pero queda la creyente, la que ha ido al encuentro del Padre y que deseamos que disfrute de la bienaventuranzas junto a todos aquellos que nos esperan para gozar de la eternidad.

Ella ya ha pasado a ser historia irrepetible y única, como en definitiva cualquier mortal, porque a los ojos de Dios todos somos amados y únicos.

Anuncios

Acerca de Carmen Bellver

Colabora en los medios de comunicación aportando su visión desde el humanismo cristiano
Esta entrada fue publicada en Actualidad y etiquetada . Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s