Refugiados: la sombra de la humanidad


Es el río de la desolación:
la mirada perdida, los pies hundidos
en el fango del caminar sin rumbo.
Son los valientes que no temen
la suerte o el destino, que cruzan
las alambradas y fronteras
que avanzan en su desesperación.
Y nosotros, aquí, en silencio
asistiendo al barranco de la muerte,
al goteo caótico de los náufragos
al llanto continuo de los niños.
Es el río de la desolación:
Y Europa se blinda con sus leyes
mientras la gente llora en las esquinas,
se angustia con el dolor de los otros,
grita a los políticos que paren la guerra.
No hay justicia para los sin patria,
no hay pan para los refugiados,
no hay futuro para los que huyen
Pero la esperanza abre la ventana
con la solidaridad de los pobres,
y desconcierta a los poderosos
Ya no pueden pararlos, nadie
los va a parar, han venido del horror
y sólo piden la paz. Ellos saben
que la vida es ayudarse unos a otros.

Carmen Bellver Monzó

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Acerca de Carmen Bellver

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