El Sínodo de la Familia y los lobbys mediáticos

Se dice que nadie puede poner puertas al campo. Y en esa dinámica nuestro campo son las redes y los medios de comunicación. La libertad de expresión como divisa máxima que sustenta el derecho a comunicarse libremente, ocasiona, por otro lado, un cúmulo de noticias que a las puertas del Sínodo de la Familia parecen entrecomilladas a propósito con objeto de presionar a los miembros del Sínodo.

Hoy que leemos en el capítulo 10 de San Marcos, qué opinaba Jesús sobre el repudio en el matrimonio. Hoy que leemos en el Génesis la obra maravillosa de ser una sola cosa hombre y mujer, sin distinciones a los ojos de Dios. Hoy nos acosan los divorcios y las uniones del mismo género que quieren ser bendecidas por el Señor. Y ante la fuente del Evangelio, con el convencimiento total de que la casuística siempre tiene la última palabra. También comprendemos que estamos queriendo bajar el listón del cristianismo. Que lo deseamos igualar a las leyes civiles que van siendo promulgadas. Olvidando que en la raíz del cristianismo había tal diferencia con la sociedad pagana de su tiempo que la gente quedaba boquiabierta y confundida por cómo se amaban los cristianos.

Hoy tal vez necesitemos apelar una vez más a la oración para que el Sínodo de las Familias solucione aquello que requiere reforma, sin alejarse ni un ápice de la fe depositada sobre la barca de Pedro durante generaciones.La crisis existencial de nuestra sociedad, demanda más santidad en la vida de los cristianos, más fuerza moral. Más coherencia personal. No pide componendas con la sociedad civil, hedonista y derrotada moralmente. El bombardeo mediático es de tal calibre que hoy hablar de fidelidad, castidad, pureza. Es como mentar la bicha. Son palabras que han caducado para la mayoría de la sociedad, para quien no tienen el mínimo significado.

Y por eso volver a leer el Evangelio con los ojos de la fe nos lleva a comprender que el amor constituido entre hombre y mujer es un sacramento para la Iglesia, está bendecido por Dios y se mantiene en vigor por el cuidadoso respeto que se profesan los cónyuges entre sí.

Es cierto que hay circunstancias penosas que deben ser tenidas en cuenta. Que el matrimonio puede ser de hecho nulo por la falta de madurez de sus contrayentes. Que en circunstancias especiales, buscamos rehacer la vida del mejor modo posible y que eso no puede ser malo a los ojos de Dios.

Tendremos que esperar a las deliberaciones del Sínodo, pero no perdamos de vista la presión brutal a la que se le está sometiendo, antes incluso de su inicio. Una presión desde muchos frentes e intereses particulares. Con el apoyo de obispos y cardenales con nombre y apellido. Y con la complicidad de plataformas mediáticas muy posicionadas en los temas candentes del Sínodo y que vienen ejerciendo de poderoso lobby que trastoca las noticias llevando a su terreno las palabras y actitudes del Papa.

Comienza el Sínodo en el día en que celebramos a San Francisco de Asís, aquel quien escuchó “Ve Francisco y repara mi Iglesia, que como ves se está cayendo a pedazos”. y que interpretó inicialmente que debía reconstruir San Damián, hasta conseguir vislumbrar que la reforma consistía en purificar a la misma Iglesia de sus adherencias mundanas. Que San Francisco interceda en este Sínodo para dar sabiduría a los miembros que lo componen.

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Acerca de Carmen Bellver

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