El terror nunca conseguirá vencer al amor

Amar en tiempos revueltos es una serie española ambientada en la Guerra Civil Española. Cuesta creer que un pueblo civilizado se enzarzara en aquella trifulca gregaria. Sin embargo todavía coleaba ayer el rescoldo del fuego del pasado, en el aniversario de la muerte de Franco. Otro 20 de Noviembre también fue el final trágico de un español llamado José Antonio Primo de Rivera. Y ayer mismo celebraba yo en una capilla de un colegio, el 20 aniversario de la beatificación de 17 hermanas de la Doctrina Cristiana, que fueron asesinadas en la guerra, llámese incivil, que padecimos en el pasado. Estas mujeres, indefensas, pacíficas, fueron inmoladas por dar razón de su fe.

Y uniendo tantos hilos que va hilvanando la historia, una encuentra que aquellas mujeres supieron amar en tiempo revueltos. Tan revueltos como están hoy los nuestros y que van exigiendo un plus de valentía entre tantos cristianos hermanos en países en conflicto, acosados por el terrorismo islamista. Hombres y mujeres que han preferido la muerte antes que abjurar de su fe.

Resulta que hoy también en España se sigue pasando factura por el pasado, creando un caldo de cultivo venenoso, se remueven tumbas, se reabren heridas. Y la paz es sólo posible cuando se construyen puentes que unen seres diferentes pero con la convicción de que es posible mantener la dignidad de nuestras propias convicciones.

Hoy en España, algunos cuentan sólo los muertos de unas cunetas y olvidan los de las otras. Cuentan idilios que nunca existieron. Y es fácil engañar a quienes no vivieron aquellos años terribles. La sin razón se vuelve a apoderar de algunos que intentan suprimir el derecho fundamental preservado en la Constitución de tener libertad religiosa y de culto. El laicismo imperante, campa por sus fueros y amenaza procesiones y actos religiosos. Son unos pocos, como son pocos los terroristas que atacan indiscriminadamente Europa u otras zonas del mundo.

Podemos dar gracias porque el colectivo musulmán, mayoritariamente pacífico, ha protestado por los atentados del islamismo radical, en Francia. Pero eso no es suficiente para promover la paz y la convivencia entre los pueblos. Especialmente cuando hay intereses económicos en juego.

Una se pregunta quién financia el terror. Y descubre con horror que es occidente el proveedor de las armas, que la industria bélica no quiere la paz. Que los intereses geoestratégicos permiten que Arabia Saudita tenga un régimen islamista que no soporta otras creencias en su territorio. Y se consienten relaciones diplomáticas con países que no condenan el terror y la violencia a la que se está sometiendo al mundo.

Hoy, como ayer, es difícil amar al enemigo, perdonar y orar por los verdugos, construir un muro pacifista en un mundo en guerra permanente.

Pero esas diecisiete religiosas de la Doctrina Cristiana, me recordaban a todos los mártires de la historia de la humanidad. Que como bien decía Tertuliano, son semilla de futuros cristianos. Por eso se abría en mi interior la esperanza de que en un mundo donde se quiere sembrar el caos, siempre habrán gestos de paz y amor que superen el terror y el odio. Por eso ayer en una pequeña capilla, rezábamos por todos los hombres y pueblos para que pudieran vivir en paz. Y por eso confío en que el terror nunca conseguirá vencer aL amor y la bondad.

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Acerca de Carmen Bellver

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