En nombre de Religión Digital: ¡Feliz Navidad!

Estamos todavía en la octava de Navidad. En nombre de quienes no quieren, no pueden o no saben, os deseo Feliz Navidad. Y es que hace años esta página traía en portada una felicitación Navideña entrañable. Pero hoy el país es otro, se ha vuelto multicolor y con mala leche. En Valencia se quiere suprimir a San José de la Cabalgata de Reyes. En Vallecas se quieren montar el Carnaval de las Reinas Magas. En Villa del Prado queman el Belén público expuesto en la calle. Y algunas cosas no son noticia en este medio, porque no es políticamente correcto exacerbar el ánimo. Y si se habla de estas cosas parece que arde Troya. Pero lo cierto es que el cristiano tiene que defender lo suyo y denunciar a quienes persiguen a sus hermanos. De manera solapada, rastrera, con el nombre del laicismo, del multiculturalismo, de la pluralidad de baja estofa. Esa que nos lleva a confundir el culo con las témporas.

Hoy es el día de los Santos Inocentes, allá cada cual si se toma esto a cuchufleta. Pero había que decirlo, porque no se puede consentir que se considere mi post anterior demasiado político, cuando la editorial está llena de política por todos los lados. Había que decirlo, porque también los obispos toman partido en sus opciones, aunque estas no sean más que por la denuncia de determinadas actitudes.

No se puede conciliar el agua y el aceite, La convivencia es el arte de la tolerancia, pero desde el respeto. Y el respeto es precisamente saber estar en cada momento y lugar. No se pueden retirar nombres del callejero sin herir la tan socorrida memoria histórica que hoy parece estar en manos de mentes con alzhéimer. Y no se puede dejar de recordar que hoy se celebrará la memoria de todos los inocentes masacrados en centros llamados para más inri planificadores de la vida. Cuando son destructores de la misma. Pero estar a favor de la vida, hoy tampoco es políticamente correcto. La libertad conduce a ese grito salvaje de “nosotras parimos, nosotras decidimos”.

En estas fechas tan entrañables, recordar la miseria de los inmigrantes y refugiados es de obligado cumplimiento, pero nos dejamos en la cuneta todas esas vidas sacrificadas con frialdad herodiana. Hablar así trae sus consecuencias. Molesta a más de uno. Me reprochan que reivindique el Belén en el discurso del Rey. Pues bien, no me gusta una monarquía que quiere contentar a los que desean descuartizarla. No se deben de olvidar que entre las obras de la misericordia están las corporales y las espirituales. No las voy a enumerar, tan sólo recordar que  tanto monta Isabel como Fernando.

No se puede concebir el cristianismo sólo como una escuela de solidaridad, si no hay entrañas de misericordia también espiritual. Si abandonamos la oración, no sólo vocal, sino también mental, estamos abocados a ser una sencilla ONG. Porque lo que más nos une a todos se encuentra en el altar. Allí donde el cuerpo y la sangre de Cristo nos enseña a partirnos y darnos a los demás. De manera desinteresada, pero con la cabeza sobre los hombros.

Hoy hace falta saber defender lo propio. Y no caer en las redes del laicismo que predica una religión sin Dios, y cuyo amor tantas veces se ciñe a la eficacia y el dinero, al poder y la gloria mundana. Todo lo opuesto a lo que vino a enseñarnos ese Dios que seguimos adorando estos días de Navidad.

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Acerca de Carmen Bellver

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