STAR WARS El despertar de la fuerza, sin trascendencia

>No se puede clasificar la película El despertar de la fuerza, sin haber visionado toda la saga STAR WARS. En ella nos encontramos con LA FUERZA y el concepto maniqueo del bien y el mal. Confieso que al revisionar algunos episodios me he dormido, literalmente, no podía seguir el guión sin sentir el sopor de la repetición una y otra vez del mismo guión. Desde sus inicios nos encontramos que la saga va perdiendo atractivo. Si al principio los jedi son una mezcla de cruzados y samuráis, caballeros al servicio del bien que luchan contra el imperio del mal. Desaparece el último de los mismos en el espacio sideral.

Toda la creatividad de George Lucas se basa en una mezcla de misticismo oriental con la preparación para entrar al servicio de la FUERZA, que sin embargo solo poseen unos pocos elegidos. Y lo bueno es que la lucha entre la parte buena y mala del ser humano se representa en muchas de las escenas de esta saga. Sin perfilar bien las cualidades que deben poseer ambos extremos. Porque todos ellos se enfrentan por el poder y el dominio de la galaxia. No en vano la estrella de todas ellas se titula La guerra de las galaxias.

Hablar de los efectos especiales es una de las cualidades que más atractivos hacen cada uno de sus episodios. Pero como bien señala L’Ossservatore Romano y otros críticos, no hay ningún indicio de trascendencia en sus personajes. El último episodio, El despertar de la fuerza, toma imágenes que recuerdan la iconografía nazi en la segunda guerra mundial. Nos revela nuevos personajes, hijos de los anteriores, que dan un carácter de continuidad. Pero el equilibrio entre toda la saga es muy desigual. Y la última aportación sólo abre la ventana a una continuación absurda donde los caballeros jedi vuelven a resurgir para prepararnos a luchar otra vez con las fuerzas del mal.

A mi juicio les falta matizar los personajes. Darles unas características adecuadas. Y falta, también definir en qué consiste el lado oscuro, ese antagonismo de la FUERZA que está implícito en sí mismo. Con lo que nos quedamos con muchos efectos especiales, bellos paisajes, personajes extraterrestres originales, animales exóticos y sin embargo…. ahí les dejo la cuestión. No hay ningún atisbo de religiosidad en este último episodio. Que no obstante, resulta ameno y entretenido como todos los anteriores.

Lo más logrado de la saga, los androides. Ambos poseen una característica humana específica, la fidelidad a su hacedor, como ellos mismos se encargan de explicar. Son incondicionales de su creador y de la familia que va abriéndose paso en la saga. Se inicia con este episodio un despertar de la fuerza, que no sabemos por donde nos conducirá en las futuras entregas. Esperemos que la historia se pueda sostener en ese Universo infinito por el que atraviesa el Halcón Milenario las galaxias. Ahora dirigido por una joven, tras la pérdida de Han Solo.

Como fan de la saga, volveré a engancharme a sus episodios, para seguir intentando encontrar un hilo argumental más sólido en futuros episodios. Y para disfrutar de esa visión del Universo que nos permiten los efectos especiales.

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Acerca de Carmen Bellver

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