Queridos Reyes Magos

Se han empeñado en desterraros del corazón de los hombres. Sesudos teólogos os quieren calificar de mitos. Pero los niños grandes y pequeños os seguimos viendo todos los años. Incluso el emérito Papa Benedicto XVI os recuerda como los grandes poderes que doblan la rodilla en este mundo frente a la fragilidad de Dios hecho uno de nosotros. Ese es el gran sueño de mi Noche de Reyes. Que esos posibles astrónomos que perseguían una estrella viendo en ella un gran acontecimiento, y que se inclinaron con sus ofrendas simbólicas. Se conviertan hoy en científicos, políticos, y hombres de pensamiento, miembros positivos de la sociedad, que se arrodillan ante el Misterio hecho carne.

Hombres y mujeres, que siguen ofreciendo lo mejor de sí mismos para el bien de la humanidad, siguiendo la estela de la Palabra encarnada. Donde lo mejor del ser humano se escribe en la historia de Jesús de Nazaret y donde Dios hecho misericordia se hace uno de nosotros, para asombro de los poderosos.

En esta Noche de sueños que presagian la gran alegría del encuentro con Dios. Los Magos de Oriente no sólo regalan a los niños sus juguetes. También se regala la ternura entre los hombres y mujeres de buena voluntad. Y que nadie nos arrebate los sueños de hacer posible un mundo más humano, gracias a los divino que habita entre nosotros.

Un mucho de magia hay en ese hacer posible que lleguen ayudas a zonas necesitadas, que se vista al desnudo y se dé posada al peregrino. Que se dé de comer al hambriento. Y que se firmen treguas de paz en tantos conflictos que nos acongojan el ánimo. Un poco de magia hay cuando se hace sonreír a niños enfermos terminales. Cuando todo el mundo hace posible que esta noche sea un sueño entrañable.

Y seguimos deseando que sus majestades Melchor, Gaspar y Baltasar, sigan representando también todas las razas del mundo adorando al Niño en el pesebre, asombrados de que lo pequeño sea lo más grande. Esta historia entrañable está relatada en los Evangelios y allí no hay nombres para los reyes. Tan sólo se habla de magos de Oriente y tampoco sabemos si eran tres, pero si fueron tres los presentes que nombra el Evangelio de Mateo: oro, incienso y mirra.

También regalos simbólicos que representan el poder, la realeza y el sufrimiento presagiado en el aroma de la mirra utilizada para embalsamar a los muertos, pero que también se usaba como medicina. De manera que estimados Reyes de Oriente, cuyos restos la tradición ubica en Colonia. Yo creo en vosotros y os pido que sigáis haciendo felices a los niños. Y que la ciencia, la política y el saber, sigan adorando el Bien, sigan siempre la estela de la estrella, de la luz del mundo. Sigan orientados hacia la Palabra Encarnada.

Si este sueño se continua representando cada año, no cabe duda que los cristianos llevamos en nuestras tradiciones, lo mejor del ser humano. La humildad y la generosidad, la solidaridad y la fraternidad. Seguimos representando la Historia más grande que se ha contado. Prefigurando la deseada paz y amor entre los hombres.

Acerca de Carmen Bellver

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