San Francisco de Sales, cuando se olvida la hagiografía

Hoy es San Francisco de Sales patrón de los periodistas y comunicadores. Un santo bajado de su peana y olvidado en el rincón de las devociones ocultas. Como tantos otros, por poner un ejemplo San José de Calasanz, sustituido por el día del docente. O Santo Tomás de Aquino, antaño celebrado en todos los Institutos y Universidades. Poco a poco el olor a santidad se desvanece de nuestras ciudades para secularizar en un marcado acento laicista la vida cotidiana. No digo yo que debamos parar las escuelas y actividades para venerar a estos santos patronos. Pero sí, al menos recordar a la sociedad, que son ejemplo de virtudes a la que todo cristiano está llamado.

San Francisco de Sales no solo destacaba por sus escritos, es también considerado el patrón de la amabilidad. Algo que consiguió alcanzar venciendo su irresistible tentación a la ira. Es curioso lo poco que conocemos de nuestros santos, las dificultades en las que se desenvolvieron fueron, tan comunes, como las nuestras. Pero obraron de manera extraordinaria por el amor a Dios y la gracia alcanzada.

San Francisco de Sales escribió: “No nos enojemos en el camino unos contra otros; caminemos con nuestros hermanos y compañeros con dulzura, paz y amor; y te lo digo con toda claridad y sin excepción alguna: no te enojes jamás, si es posible; por ningún pretexto des en tu corazón entrada al enojo”.

Resulta descorazonador lo olvidada que tenemos la hagiografía. Que nos permite admirar tantos ejemplos de vidas dedicadas exclusivamente a Dios y a los demás. Las más conocidas siempre han sido motivo de conversión para muchos otros, como en el caso del porverello de Asís, tan venerado por el Santo Padre de quien ha tomado su nombre.

En este día del patrón de los comunicadores y escritores, nos podemos poner bajo su intercesión para que ilumine nuestros escritos y nos aliente en la tarea de ser un puente entre la fe y la cultura, con objeto de que todos puedan decir que realmente, el cristiano sabe dar razón de su fe y expresarla sin temor al qué dirán.

San Francisco de Sales escribía con un estilo tan depurado que los franceses lo tienen entre sus clásicos de la literatura. En su maravilloso tratado de El amor a Dios se lee: “la medida del amor es amar sin medida”. Su libro “Introducción a la vida devota” fue considerado una obra maestra como tratado de ascética y está traducido a numerosos idiomas. Este obispo de Ginebra que predicó contra los calvinistas, destacó también por su proverbial humildad.

Enhorabuena a todos los periodistas, escritores y comunicadores que siguen bajo el amparo de San Francisco de Sales. Que él les siga iluminando para actuar al servicio de bien común, como muy bien ha expresado hoy Monseñor Barrio, con motivo de esta festividad.

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Acerca de Carmen Bellver

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