Parejas rotas la sutileza del maltrato

Cruzar la nave de las historias ajenas es un misterio repleto de anécdotas que nos conmueven, nos sorprenden, nos interpelan. Recojo historias para mi próxima novela en el que el maltrato está presente. Y me dan escalofríos los datos que voy recopilando, me da pavor el depredador psicológico que anula a su pareja, que la deja sin autoestima, que la zarandea verbalmente, sin rozarle un pelo de su cabello.

Hoy pido ayuda para conocer más historias de maltrato. Necesito meterme en la piel de esa mujer desanimada y deprimida por una relación que cada día es un infierno. Temperamentos apocados que son completamente normales si no tuvieran un trato vejatorio con tanta asiduidad. El matrimonio es un sacramento en el que la fuerza del Espíritu acompaña a la pareja. Cuando ambos creen firmemente en ello, puede que resuelvan mejor sus problemas, que acudan en busca de ayuda, pero jamás dañarán al otro. Porque en su unión está presente la figura de Cristo.

Hay sin embargo, excepciones, como es lógico. Situaciones que nadie puede juzgar desde fuera. Y eso no quiere decir que las parejas de hecho vayan a ser un infierno, aunque me temo que el número de separaciones en España ha aumentado a la misma velocidad que se caía el índice de matrimonios por la Iglesia.

Tal vez la vocación al matrimonio se tiene que tener muy clara. Porque en ella hay renuncias y un cambio radical de vida, que la inmadurez emocional puede hacer que no superen el reto. Y estamos en una sociedad donde precisamente el rasgo que más caracteriza al individuo es el relativismo, donde los principios se bambolean con el devenir de los años. Donde el engaño, la mentira y la falsedad nos rodean y se hacen uno con nosotros, hasta que obviamente todo salta por los aires, se rompe el proyecto común hecho añicos.

No puedo desvelar por dónde discurrirá la novela. Ni siquiera sé si seré capaz de llevarla a término. Pero me interesa conocer en profundidad este tipo de comportamientos. En el relato no hay agresiones físicas, pero sí verbales. Que con tan dañinas como las primeras y que destruyen un matrimonio que había sido feliz durante treinta años.

Estamos en tiempos donde quien más y quien menos conoce ese tipo de relaciones de años, que de sopetón se rompen y donde ya nada encaja en su lugar. Conocemos casos que nos sorprenden porque dejan tras de sí media vida en común. Ahí es donde más me interesa indagar. Por qué de pronto alguien se transforma en un maltratador si previamente había una historia feliz.

Ya digo que indagar sobre estos temas de pareja tiene su dificultad. No siempre es fácil que los implicados hablen. El fracaso de un matrimonio es una losa para quien lo padece tras décadas de convivencia. Pero ahí están las cifras y los hechos que manifiestan que esto es una realidad cada día más común.

Hablar de amor y desamor nos lleva a la ruleta de la vida, donde en ocasiones estamos eufóricos y en otras bajo mínimos. Contar un fracaso matrimonial y tejer toda una historia alrededor es mi próximo reto. Que como siempre me llevará años concluir.

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Acerca de Carmen Bellver

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