Periplo del Papa Francisco por tierras de México

El Papa de la Misericordia visita México dándose un baño de multitudes. Recorre ciudades conflictivas, llenas de corrupción y delincuencia, donde no tiene pelos en la lengua y critica sin desmayo los desmanes de los malos. Pero sin olvidar dar un buen rapapolvo a los buenos, a quienes les pide la conversión. Como todo buen pastor y en tiempo de Cuaresma, no podía dejar de dar un tirón de orejas a quienes se convierten en funcionarios de lo sagrado: religiosos, sacerdotes, obispos; nadie se ha escapado a su llamada de atención. “Por encima de burocratismo y activismo, las decisiones de los hombres y mujeres de fe deben tener por sustrato la oración y contemplación”. Explica el corresponsal Guillermo Gazanini Espoinoza. Y los titulares se ceban en la imagen iracunda del Papa Francisco ante la desfachatez de un joven que casi lo derriba: “No sea egoísta”, le recrimina el Papa con firmeza.

!Oh, Señor!. La manos se levantan a la cabeza. La dulzura del Papa se pierde por unos segundos en un gesto iracundo de disgusto. Y los detractores, que siempre los hubo, sonríen con malicia. El Papa de la Misericordia también tiene la lengua afilada y dispuesta al vituperio.

Pero la realidad se impone, el Papa se dirige a los jóvenes y como dice la redacción de Religión Digital durante su encuentro con la juventud el Papa “les lanzó un discurso enérgico e inconformista en que les dijo que no se resignarán a un panorama marcado por el narcotráfico, la falta de oportunidades, la pobreza y la marginación”.

La oración frente a la Tilma de la Virgen de Guadalupe, icono de los pueblos hispanos del continente Americano, nos muestra la devoción a la Virgen y la confianza en su labor intercesora. Allí dejó su impronta con un gesto de devoción que muchos mexicanos guardarán en su corazón. También estuvo junto a los restos del santo niño cristero, que dio su vida por no renunciar a la fe y que ha sido canonizado recientemente. Y en las despedidas del papa la oración siempre con un Avemaría.

El resultado final de este periplo por tierra Americanas, ha tenido también su encuentro con los pueblos indígenas, por quienes ha pedido respeto y caridad. Se ha podido escuchar la liturgia en las lenguas amerindias, todo un toque de inculturación muy propia de la Iglesia católica quien siempre respetó la idiosincrasia de los pueblos a quienes quería convertir al cristianismo. Un guiño a las reducciones jesuitas y su trabajo aniquilado por políticos y corruptos.

Y el punto final de la gira del Papa Francisco se dirige ahora a los migrantes de Ciudad Juárez, los coyotes del desierto que quieren llegar a Estados Unidos y olvidados por los poderes públicos son atendidos por la misericordia de muchos voluntarios que como cuenta la redacción de Religión Digital les dan techo, comida, asistencia legal, pero sobre todo amor. La casa del Migrante punto final para un periplo donde han llovido loas y críticas a la par, especialmente por parte de los Poderes Públicos y financieros que no siempre están por la labor de cambiar el corazón de piedra por un corazón de carne.

Pero están la oración y los gestos, y en eso el primero en dar ejemplo ha sido el Papa.
Que este viaje tenga frutos abundantes, para todos los creyentes ha sido una emoción seguir su recorrido.

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Acerca de Carmen Bellver

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