Religiosas mártires de Yemen interceded por nosotros

El cristiano hace mucho que dejó de ser proselitista, tan sólo actúa movido por su fe. Esa es la dinámica de la religiosas de la Caridad de Santa Teresa de Calcuta; acoger a todos sin distinción de credo. Pero en países donde se rechaza cualquier creencia que no sea la musulmana, también se condena a muerte la caridad. Y en este caso Yemen al sur de Arabia Saudita ha masacrado a cuatro religiosas y otras doce personas de la residencia de ancianos regida por las hermanas de la caridad. El ataque perpetrado por extremistas musulmanes nos da como siempre una lección. Que no existe la reciprocidad en países musulmanes. No se respeta la diferencia.

Fue Putin quien supo ponerse en la tesitura de un líder cristiano, cuando le pidieron terrenos para construir una mezquita en Moscú, puso como condición que se le permitiera edificar una Iglesia en Arabia. Una humorada si quieren, pero a la altura de las circunstancias. En París tuvieron que suprimir una cena porque se quería prohibir el vino en la mesa, y al negarse las autoridades, los musulmanes declinaron la invitación. Como vemos hay una gran imposición letal de costumbres que lleva directos al enfrentamiento.

Sólo el mundo islámico puede salir de su agujero medieval abriéndose al diálogo con la cultura de occidente. Pero si siguen considerándonos corruptos y corruptores, más pronto que tarde tendremos aquí situaciones similares a las de Yemen. Y no habrá otra que la diáspora de cristianos o la expulsión de musulmanes. Cuando las culturas no pueden convivir juntas terminan por enfrentarse. Y todo depende de que sepamos conservar nuestras raíces cristianas. Miedo da pensar en nuestros políticos dispuestos a ceder con lo que sea por un voto, sin coraje ni principios morales sólidos.

Estas mártires del amor, que son las religiosas cristianas, pasan desapercibidas a los ojos del mundo, como tantos otros cristianos masacrados en oriente. No hace mucho se intentó aprobar una resolución en la Unión Europea considerando genocidio estos hechos, contra ella votaron miembros de Podemos e Izquierda Unida, cuya bajada de pantalones llega a querer suprimir las procesiones para no molestar a los musulmanes.

Por no hablar de la mezquita de Córdoba reivindicada mil veces y cuyos archivos muestran que fue un legado de Fernando III a la Iglesia. A veces la sociedad pierde el norte y lo hace de manera colectiva, pierde sus referentes y termina por lanzarse al abismo.

Confiemos que los acontecimientos sean otros, que la cordura vuelva a nuestros dirigentes. Que el sentido cristiano mayoritario de este país luche por mantener sus tradiciones. Y que nadie tenga que temer salir en una procesión.

Mientras tanto seguiremos rogando por todos aquellos hermanos nuestros masacrados en Siria o Irak, en Arabia Saudita o Yemen, en Pakistán y tantos otros países que cada día se radicalizan con más fuerza.

Acerca de Carmen Bellver

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