San José el día de la purificación

Feliz día de San José a todos los que pasen por aquí. Hoy celebramos el día del padre y me parece que por otros lares la fecha anda cambiada. Personalmente prefiero este día, un padre de quien se dice que era hombre bueno y justo. Qué más podemos pedir de cualquier padre que eso mismo. Y como San José busquen la voluntad de Dios aunque les resulte incomprensible alguno de sus designios.

Día para celebrar, no por la vía comercial, sino por el enorme significado que tiene la paternidad, porque la familia se une, la gente se felicita y además nos ponemos bajo el amparo del patrono de tantos centros y entidades. Todas ellas al amparo de un San José moderno como en las Fallas de Valencia, patrono del gremio de carpinteros, abogado de la buena muerte y de tantas causas a él confiadas.

Mi felicitación a los lectores que lleven su nombre, es el día de celebrarlo a lo grande, como se hace en Valencia, purificando nuestros pequeños fallos, quemando lo que debe quemarse y resurgiendo como el Ave Fénix con nuevas propuestas. Porque también estamos en tiempo de conversión, en los últimos albores de la Cuaresma, a un paso de celebrar ya la gran semana para el creyente.

Bienvenidos los amigos que pasan silenciosos y a quienes tienen el detalle de dejar cuatro líneas a pie de página. Bienvenidos siempre los amigos del blog y quienes entran por vez primera. Hoy mi falla es especial, tiene un buen puñado de artículos al año, que voy recogiendo meticulosamente. Algunos muy prescindibles, otros leídos en todo el mundo. Que eso es lo bueno de Internet, trasciendes con tus palabras las fronteras. Pues bien, yo también voy a purificar el blog con una buena fogata.

Me gusta San José en especial porque sabiendo tampoco de él, aquello que se nos cuenta tiene un significado especial. Tanto en la huída a Egipto, como cuando el Niño se pierde en el Templo de Jerusalén. No hay más palabras que las que nos recuerda el Evangelio hoy, cuando en noche vislumbra un sueño que hace aceptar como esposa a su prometida, aunque sepa que tendrá que hacerse cargo de un Niño que no es hijo suyo, pero a quien protegerá y cuidará como propio.

Qué mejor homenaje para un padre que tener a San José como patrono. Genio y figura, ingenio y gracia, como dirían en mi tierra. Celebremos por tanto este día poniéndonos bajo su amparo y ofreciéndole lo mejor que tenemos, el deseo permanente de parecernos un poco a él, en su disponibilidad ante Dios, en su bondad y en su justicia.
Felicidades Pepes y Pepas.

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Acerca de Carmen Bellver

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