¡Oh la saeta al cantar…!

Ya se escuchan las saetas, las voces glorifican a Jesús y lo hacen delante de cada uno de los pasos. El quejido lastimero, la voz rasgada por el dolor pertenece a esta Semana Santa. Esta noche es la más grande del mundo, la noche en la que Dios se hace cuerpo para darse a nosotros en cada Eucaristía. Noche santa de Pasión en el monte de los Olivos, sudando el calvario anticipado. Noche de traición de los discípulos. Uno lo vendió, otro lo negó y la mayor parte se escondió asustada por el devenir de los acontecimientos.

Noche grande donde el servicio ocupa el primer lugar lavando los pies de los discípulos, gesto de esclavos, de sirvientes, gesto de amor que no sabe de mesuras. Hoy nosotros celebramos así el día del Amor fraterno que es a lo que nos lleva toda la vida de Jesús a amarnos unos a otros de manera desinteresada. Noche larga de adoración frente al Santísimo. Noche de Penitencia para quienes caminan acompasando sus pasos al del Nazareno, bien sea en la figura de la Última cena, en el monte de los Olivos, en el pórtico donde es flagelado. Tres estampas que contemplamos aturdidos, tampoco nosotros entendemos este misterio del Amor hecho derroche, del silencio ante falsas acusaciones. También para nosotros llega la oscuridad del no saber, del no entender.

Sólo que estamos confiados en una verdad, estos momentos tuvieron su final y no fue un final oscurantista, sino algo maravilloso. Es un final que transformó la historia de la humanidad y que reviviremos con fervor en este Triduo Pascual. Hoy por tanto todavía suenan los clarines y tambores quejumbrosos, todavía los nazarenos descalzan sus pies tras los pasos del duelo y el dolor. La mayor parte de España canta al Amor de los Amores, recibe con devoción la eucaristía instaurada en este Jueves Santo.

Y la mirada en la lontananza sigue teniendo presente las mismas palabras: ” Por tu Cruz y Resurrección nos has salvado Señor”. Y una se sabe lavada como los apóstoles, redimida como ellos, salvada del pecado y de la muerte.
¡Qué gran triunfo, Señor!. Por eso los poetas se conmueven y componen obras tan magníficas como la de Joan Manuel Serrat, que hoy seguimos cantando de forma atemporal, que nunca pasan de época, que siempre están presentes
.
DIJO UNA VOZ POPULAR:

“QUIEN ME PRESTA UNA ESCALERA
PARA SUBIR AL MADERO
PARA QUITARLE LOS CLAVOS
A JESUS EL NAZARENO?”

OH, LA SAETA AL CANTAR
AL CRISTO DE LOS GITANOS
SIEMPRE CON SANGRE EN LAS MANOS,
SIEMPRE POR DESENCLAVAR.

CANTAR DEL PUEBLO ANDALUZ
QUE TODAS LAS PRIMAVERAS
ANDA PIDIENDO ESCALERAS
PARA SUBIR A LA CRUZ.

CANTAR DE LA TIERRA MIA
QUE ECHA FLORES
AL JESUS DE LA AGONIA
Y ES LA FE DE MIS MAYORES.

OH, NO ERES TU MI CANTAR
NO PUEDO CANTAR, NI QUIERO
A ESE JESUS DEL MADERO,
SINO EL QUE ANDUVO EN LA MAR?

OH, NO ERES TU MI CANTAR
NO PUEDO CANTAR, NI QUIERO
A ESE JESUS DEL MADERO,
SINO EL QUE ANDUVO EN LA MAR?

Acerca de Carmen Bellver

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