Místicos de lo ignominioso

En el año de la Misericordia queda mal eso de escribir contra alguna barbaridad leída por ahí. Te lo reprochan. Pero por Dios, que mayor misericordia que corregir al que yerra o aconsejar al que anda perdido. Estaba dándole vueltas al tema cuando sufro el impacto del Resucitado y mira por donde, me creo a pies y puntillas que estuvo en carne mortal entre nosotros, pertenezco al gremio de lerdos y creyentes. Esos que no necesitamos como Tomás tocar sus heridas, porque lo hemos reconocido al partir el pan en cualquier albergue de ancianos desamparados.
Pero sin embargo, no osaremos jamás decir que no hay vida eterna porque la profesamos en el Credo. Y si hablamos del Resucitado lo primero que recordamos es que nos dijo que iríamos con El al Padre, así a bocajarro que alguien niegue las verdades del barquero con aire florido y pestilencia a azufre, me llena de espanto.

Y eso señores es para algunos hacer teología, negar las más elementales verdades de la fe en un refrito a cuenta de la película Resucitado. Y a mí me arde la sangre, porque los hombres y mujeres que predican la Resurrección no saben de qué hablan, según este entendido en teología, doctorado en cátedras de increencia.

Son tantos los dislates leídos que duele tener que escribir sobre estos temas. Pero te los encuentras como setas y dicen seguir una fe adulta. Que vuelvo siempre con lo mismo es más bien una fe adulterada por la mirada perdida de quien ya no sabe en qué cree ni lo que dice.

Tanto es así que no he tenido más remedio que escribir estas líneas. Porque todavía no digiero que estos místicos de lo ignominioso me vayan adulterando el vino de la fe, ese que embriaga con sabor dulce y alegre. Y que te hace salir a los caminos para convencer al otro de que Cristo está vivo y no para decirle que vive siempre entre nosotros y que eso es la Resurrección, pero obviando que comió unos cuantos peces y cenó con sus apóstoles y que estuvo cuarenta días Pascuales caminando junto a ellos en presencia física. Y lo remarco, porque ninguno de éstos cree que Cristo haya Resucitado, todo son sesudas teologías sobre lo ominoso

Lo siento por quienes predican estas cosas tan extrañas que hay que leer con gafas de sol para que no te deslumbren tanto que terminen por dejarte cegato para siempre. Como dijo Pablo, si Cristo no resucitó vana es nuestra fe. Y que me hagan encajes de bolillos sobre el tema, me pone de los nervios. Y eso que soy pacífica por naturaleza.

Sin embargo, no voy a volver a tragar el sueño de unos cuantos a cuenta de mi fe. No voy a negar que ellos se han hecho un constructo para seguir creyendo sin creer en lo que realmente dice la fe cristiana y la Iglesia. Están tan alejados de todo lo que creo que no los reconozco más allá de que han construido un sincretismo anacrónico para otro tipo de creyentes, aquellos que no tragan con la historia relatada en los propios Evangelios. Que para mí son Palabra de Dios. ¡Amén!.

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Acerca de Carmen Bellver

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