El impacto de “La Alegría del Amor”

He leído todo lo que tenía que leer sobre Amores Laeti “La Alegría del Amor”, excepto la Exhortación que en buena lógica es por donde se debe empezar a leer, para dejarse de mediadores e interpretaciones personales. Pero había que hacerlo de ese modo, porque así funcionan los poderes mediáticos. Y los voceros nos llegan directamente antes que podamos disfrutar de las palabras del Papa.

Y lo primero que llama la atención es la contradicción de versiones. Para algunos la puerta está abierta, el Papa de la misericordia vuelve a dar en la diana y no condena a nadie. Los predicadores agoreros están descalificados. Como si estos últimos hubieran sido depauperados, siendo que no es así como se interpretan las palabras cuyas citas vamos leyendo.

Me duele que esa versión de las dos Iglesias, como sigue presente la de las dos Españas, sea lo que llega por vez primera a nuestros ojos. De manera dolorosa para quien desee un mínimo de rigor informativo. Basta con ojear los periódicos y sus tendencias ideológicas para vislumbrar cuál es la interpretación que han hecho sobre la Exhortación.

Afortunadamente, tenemos otras voces, más calladas, menos mediáticas que han vislumbrado bien las Palabras del Papa. Donde el rigor de la doctrina sigue presente pero con el buen olor de la misericordia. Sin que esta misericordia signifique abrir las puertas al campo.

Me ha gustado recorrer los diferentes periódicos para oír el juicio de quienes tienen el deber de llevar la interpretación de las palabras del Papa. Y sin embargo, me quedo a media luz con ellos. Vuelvo a tener que recorrer páginas webs desde donde citando las mismas palabras del Papa, todo se vislumbra de manera diferente.

Quedaba claro que la familia es el núcleo de la sociedad y que por tanto es un estamento fundamental y complejo, donde no es fácil la convivencia, ni las soluciones a la carta. Que el Papa apele al criterio del discernimiento en conciencia, me parece de una exquisita cortesía. Sin embargo, al mismo tiempo presenta toda la fuerza de la doctrina de la Iglesia con la verdad en la mano.

Me he leído el índice de la Exhortación para no caer en los titulares engañosos, donde al parecer nos ofrecen la imagen de una Iglesia donde la doctrina ha fenecido en brazos de un Papa que no es capaz de condenar nada. Y esa no es la realidad, existe rigor doctrinal en la Exhortación y pocas novedades, salvo la sensación personal de que el Papa queriendo contentar a todos, ha hecho encajes de bolillos, de manera que cualquiera interpreta a su libre albedrío. Y así es como hemos llegado a que cada cual arrime el ascua a su sardina. Solución. Leer la Exhortación y escuchar a los obispos que van a estar mareaditos intentando explicar lo que otros han tratado.

Una vez hechos los deberes sobre la lectura del texto, volveré sobre el tema que va a rodar mucho durante largo tiempo..

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Acerca de Carmen Bellver

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