Hablan los duros de corazón

“Os digo que si estos se callan, gritarán las piedras” Lucas19, 40. Y parafraseando la frase se podría decir si vosotros enmudecéis las piedras hablarán. Y ahora también hablan los duros de corazón, que no se entiende exclusivamente por aquellos que no tienen entrañas de misericordia, sino también por quienes tienen cerrado su pensamiento a cal y canto. Tanto es así que la revolución del Papa Francisco pasa por colar la aguja por el ojo del camello. Y hacernos creer que donde dije es Diego.

Nosotros tranquilos, que los revolucionarios de la mística están batiendo palmas, pero jamás se escuchará más doctrina que la que hay. La pastoral es otra cosa dirán los entendidos, porque es cierto que nos encontramos con muchas diferencias entre personas y sus situaciones concretas. Y no se puede apartar de la Iglesia a quien desea estar dentro, aunque eso sí con sus propias condiciones. Ese es el absurdo al que se está llegando. Lo cierto es que la Exhortación del Papa Francisco está más dirigida hacia la pastoral que hacia la doctrina que se mantiene en la misma posición. Pero con una abertura confusa y enrevesada. Tanto es así que sesudos descifradores del escrito distinguen entre sí los títulos y subtítulos del mismo. Para unos se subraya lo mismo de siempre, para otros se abre la puerta a lo que tenía que abrirse es decir a la más pura heterodoxia en nombre de la misericordia.

Y tanto se está rizando el rizo con estos temas que se habla poco de la santidad que es la primera aspiración del cristiano y que está bastante reñida con la heterodoxia. La frescura y la pureza del corazón no consiste en olvidarnos del pecado y de la gracia. Sino precisamente predicar sobre la misma. Pero hoy no se escuchará jamás eso desde ningún púlpito porque ya no es políticamente correcto. No se hablará de apartarnos de las seducciones mundanas, sino de contemporizar con ellas. La bendita aproximación del diálogo fe cultura da para una profunda reflexión.

No podemos olvidar que “el mundo los odiará por causa mía” Lucas 21-17 y precisamente es por interpelar al mundo, por cuestionar sus pecados. Eso de lo que ya no se habla tampoco porque queda muy mal que todo sea pecado. Es mejor la cinta adhesiva que recorta la Escritura para pegarse a nuestra cintura según convenga. Especialmente cuando todo el monte es orégano.

Flaco favor le están haciendo al Papa Francisco con sus consignas aperturistas hacia la mundanidad, un pecado que el mismo Francisco ha remarcado claramente. Otra cosa es mantener siempre la misericordia sobre el ser humano en general, porque Jesucristo ha venido a salvar precisamente a los pecadores, no a los justos. Pero no para llevarlos por el camino del pecado sino de la santidad y de la renuncia, algo de lo que tampoco se habla ya en los púlpitos.

Tal es el monumental lío que hay en la Iglesia que tenemos de un lado la doctrina y el magisterio, en claro y diferido, y de otra la pastoral desde los púlpitos mediáticos que nos llevan envenenando el corazón de los fieles. Esos que ya no quieren entrar en la Iglesia no porque todo sea pecado, sino porque ya hasta el Papa dice que no hay infierno y que todos vamos a salvarnos sea cual sea nuestro modo de actuar. Un popurrí y refrito que aparta hasta al más piadoso de los fieles. Y que nunca se ha dicho en realidad, sino que van las cosas de dimes y diretes.

Y en esas andamos con obispos pro heterodoxia y obispos pro ortodoxia. Y el Papa lidiando en medio el torito de éstos, intentando y lo mantengo, hacer encajes de bolillos con lo que no se puede. De momento vamos siendo condenados a un catolicismo de catacumbas, porque lo que se airea por algunos lares no es precisamente sana doctrina, sino casi herejía.

Acerca de Carmen Bellver

Colabora en los medios de comunicación aportando su visión desde el humanismo cristiano
Esta entrada fue publicada en Actualidad, Sin categoría. Guarda el enlace permanente.

Una respuesta a Hablan los duros de corazón

  1. Isabel dijo:

    Te respondo, Carmencita, el Papa no es ninguna encajera; el Papa tampoco es Papa y , eso lo sabe hasta el Papa. De cómo llegó a donde está se lo pregunta él mismo. Hace lo que puede para hacerlo bien, pero cómo no es el Papa, pues claro, no sabe dirigir el redil y no tiene el carisma que tendría, de ser el auténtico Papa de la Iglesia de Dios. Este hombre, el Obispo Bergoglio, no para de pedir que se rece por él, no ha entrado en las habitaciones papales, que siguen lacradas, y en su primera salida a saludar a los fieles de S. Pedro y del mundo dijo que era el Obispo de Roma. Acababa de ser elegido Papa y no quiso aparecer cómo tal. Tres años después de su elección las cosas van de mal en peor. Y él no sabe cómo arreglarlas. Probablemente se siente tan víctima cómo Benedicto XVI, el auténtico Papa. Compadezco al Obispo Bergoglio.

    Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s