Condenados a repetir elecciones

Ya hemos llegado a puerto dispuestos para zarpar de nuevo rumbo a las elecciones. Todo este paripé entre partidos debe tener sus consecuencias en todos los sentidos. Es ocasión de reflexión para los políticos a quienes las sociedad con sus votos pedía pactos que han sido incapaces de canalizar. Estamos por tanto ante el peor de los escenarios posibles, la repetición de unos comicios que pueden llevarnos de nuevo a una situación de impasse, como la vivida durante todos estos meses.

No ha sido posible un gobierno a la valenciana, que visto como anda por mi tierra, hubiera sido un debacle para el país. Estos chicos no se aclaran entre ellos, son sectarios por naturaleza y demagogos en grado superlativo. Pero nos queda el sabor amargo de ver que nadie ha sido capaz de formar gobierno y la imagen penosa de que siguen succionando de la teta del Estado una serie de personajes impresentables.

Lo positivo, si cabe, es que no nos dejemos engañar nuevamente. Da grima pensar en nuevos enfrentamientos a la carta entre quienes se han dicho de todo, menos bonito. No está la ciudadanía con humor para aguantar otro chaparrón de esa índole. Pero al parecer es lo que se nos viene encima. Y las caras deberían cambiar para producir menos recelos, porque lo que hemos visto hasta ahora ya no convence a nadie. Nos han quemado y se han quemado así mismos muchos rostros a los que se les ha visto la jeta.

Espero por el bien de España que esto finalice de la mejor manera posible. Y que se depuren responsabilidades en cada uno de los partidos. Porque hay mucho donde rascar y al final todo sale a la luz. Desde los papeles de Panamá hasta trapos más sucios.

Si con caras nuevas no hemos podido salir del atolladero, es porque los divos de la política han estado quemando etapas sin ningún remordimiento. Sin sentido de Estado. Y en esas andamos ahora, dispuestos a pasar la agonía de nuevas algaradas frente a la cámara de televisión, de mítines que espero vacíos de espectadores, porque es lo que merece el político de turno.

El sentido común de la gente de la calle nos dice que ya está bien de tanta tomadura de pelo. Y no está de más que pongamos luz y taquígrafos a estos meses pasados. Esa es la mejor campaña que se puede hacer de cara a las elecciones de junio. Refrescar la memoria a sus señorías de lo que han ido haciendo y diciendo. Tenemos suficiente material para que no se gaste un euro del erario público. Bastaría tirar de las hemerotecas y los fondos de armario de cada televisión.

Esta España nuestra anda desvencijada y hastiada hasta la médula de tanta trampa como la que hemos visto hasta la fecha. Es hora de poner punto final a tanto dislate. Y que ganen aquellos que merecen la confianza de la ciudadanía no por sus demagogas propuestas sino por su saber hacer y estar. Gente con dos dedos en la frente, dispuesta a dejarse la piel por mejorar las cosas y no ensuciar más el ruedo de la arena política. Confío y rezo por ello.

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Acerca de Carmen Bellver

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