Mes de María, mes del Rosario

En el mes de María no podía dejar de recordar el rezo del rosario. Estoy convencida que a muchos les resultará una devoción decimonónica y casi sin sentido. Pero la realidad de las apariciones de la Virgen en miles de lugares, predican el rezo de rosario por la conversión de los pecadores y para alcanzar múltiples gracias.

Para quienes no están acostumbrados a este desgranar padrenuestros, avemarías y glorías, les puedo asegurar que son la puerta por donde se entra a otro tipo de oración más mística o mental. La meditación de los misterios del rosario, cada día, es un Evangelio viviente que nos recuerda los principales acontecimientos de la vida de Nuestro Señor.

Recientemente los misterios Luminosos fueron añadidos por San Juan Pablo II y no tienen desperdicio. Son en esencia la conmemoración del Bautismo de Nuestro Señor; la conversión del agua en vino en las Bodas de Caná; La proclamación del Reino de Dios; La Transfiguración y la institución de la Eucaristía.

Para muchos meditar sobre cada misterio es un recuerdo permanente del Evangelio y sus escenas más importantes. La promesas al quienes recen el rosario, son siempre una puerta de esperanza para el alma. Se puede rezar por una intención particular, o por las intenciones del Santo Padre. También se puede pedir una petición distinta al inicio de cada Misterio.

En cualquier caso, rezar el rosario de manera mecánica, nos lleva a meditar en las oraciones más hermosas que tenemos: El Padre Nuestro , el Ave María y el Gloria. Las principales oraciones de la vida cristiana, junto al Credo y la Salve.

Entre las promesas ofrecidas a quienes recen el rosario se muestran las siguientes:
1.- El que me sirva, rezando diariamente mi Rosario, recibirá cualquier gracia que me pida
2.- Prometo mi especialísima protección y grandes beneficios a los que devotamente recen mi Rosario.

3.- El Rosario será un fortísimo escudo de defensa contra el infierno, destruirá los vicios, librará de los pecados y exterminará las herejías.

4.- El Rosario hará germinar las virtudes y también hará que sus devotos obtengan la misericordia divina; sustituirá en el corazón de los hombre el amor del mundo al amor por Dios y los elevará a desear las cosas celestiales y eternas.

5.- El alma que se encomiende por el Rosario no perecerá.

Hay que recordar que fue Santo Domingo de Guzmán, el fundador de los dominicos, a quien se atribuye la devoción del Santo Rosario. Se cuenta que Domingo de Guzmán veía a la Virgen sosteniendo en su mano un Rosario y que le enseñó a recitarlo. Le dijo que lo predicara por todo el mundo, prometiéndole que muchos pecadores se convertirían y obtendrían abundantes gracias.

Según Roma Reports, al menos 100 santuarios participarán en un rosario global el día del Sagrado Corazón de Jesús, por los sacerdotes de todo el mundo. No lo olvidemos y si tenemos ocasión oremos con este poderoso instrumento de conversión que se nos ha donado de manos de María.

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Acerca de Carmen Bellver

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