Desvelando el esoterismo en la red

Recomienda el Papa que debemos cuidarnos de hablar mal de nadie. Se entiende que la maledicencia es un pecado que abunda en nuestro mundo. Pero no debemos confundir el hablar mal del otro por envidia, celos, o simple estulticia. A realizar una crítica sobre lo que dicen o hacen los demás. Una crítica que es a su vez denuncia y puesta en conocimiento al resto del mundo.

En este caso yo deseo denunciar el abuso de esoterismo en la red. Ese clicar para saber qué significa tu nombre, qué significa el color que irradia tu mirada, qué significa tu fecha de nacimiento. Todo un comecocos en el que muchos caen por pura curiosidad. ¿Qué pensarían si supieran que la Iglesia considera estas tonterías pecados que ofenden a Dios?. Claro que siempre saldrá quien diga que Dios no se ofende de aquello que hacemos los mortales. Que a Dios no le preocupan estas tonterías. Pero lo cierto es que hay gente que cree en ellas, que las trasmite, la promociona y con ello, sufrimos quienes vemos caer en el juego de la red a gente que está comprometida con su fe, pero que desconoce su propia religión.

Las adivinanzas, los pasatiempos que desvelan el futuro, la quiromancia, y otros jueguecitos que nos van a descubrir facetas insospechadas de nosotros. No son más que tonterías que juegan con nuestros datos para captar información. En el mejor de los casos. Y que además nos llevan por la cuesta del pecado. Me dirán ustedes que la gente se lo toma todo a broma, que no tiene mayor importancia. Yo sólo indico lo que dice la Iglesia, este tipo de pasatiempos es pecado.

Y cuando la gente pregunte por qué es pecado una curiosidad tan simple como saber qué significa mi apellido. Les responderé que porque nos hace caer en la tentación y la vanagloria, y además nos acerca un poco más a lo esotérico a lo oculto, al lado oscuro del ser humano.

Nadie que desee saber su porvenir por el color, la forma de sus manos, la fecha de nacimiento o a combinación de sus apellidos, está exento de ofender a Dios, ya nos advirtió Jesús que adivinos y profetas vendrían a confundir a los creyentes. Hoy es fácil que esa confusión se revista de una vana afición o curiosidad en la red. Hoy es más peligroso que nunca compartir estas aficiones sin denunciarlas.

Son en esencia tentaciones hacia la confianza en la voluntad de Dios. Ponen en duda su omnipotencia, transmiten la idea de que ciertas casuísticas condicionan al ser humano para siempre, por tanto son contrarias a la libertad inherente que Dios nos ha dado a cada uno de nosotros.

El esoterismo se ha colado en la red, se multiplica como la esporas y ya nadie está a salvo, incluso si no juegas a estas ocurrencias, sigues apareciendo clasificado por una serie de condicionantes absurdos. Yo les invito a no ensuciar la páginas que visitamos, a mantenernos limpios de estos jueguecitos, a salvaguardarnos de la tentación de querer saber el futuro, el destino, las características, etc. Porque todo ello nos aparta de la gracia que es en esencia lo que nos mantiene unidos a Dios.

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Acerca de Carmen Bellver

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