“Je suis Cañizares”

Con honrosas excepciones los obispos han sido desde inicios de la Transición, amorfos en cuestiones políticas. Aquello de que el Estado es laico y el catolicismo no debe inmiscuirse en lo político, parecía la tónica dominante. El resultado de bonanza pastoral en este sentido ha llevado a la mayoría a considerar que en el voto las cuestiones religiosas carecen de valor.

Pero lo cierto es que durante toda su existencia la Iglesia ha tomado posición en cuestiones sociales y políticas por fuerza mayor. Se opuso a Hitler, aún cuando había conseguido el poder tras un plebiscito. Se opuso al comunismo por ser totalitario. Pero se opuso porque eran unas ideologías contrarías a la Ley de Dios, no respetaban la libertad de conciencia, y eso en la Iglesia es un don sagrado.

Por eso en estas elecciones algunos obispos se han echado al ruedo con declaraciones que puntualizan las cuatro ideas fundamentales en el voto católico. El respeto a la libertad de conciencia, el respeto al derecho a la vida, el derecho a la libertad religiosa en educación y ya, claramente, la oposición a la ideología de género, como una filosofía de vida que trastoca la antropología conocida desde tiempos remotos.

Estamos de nuevo frente a una ideología y frente a unas opciones políticas que tienen tintes totalitarios y de enfrentamiento civil entre las diferentes clases sociales. Opciones con valores peligrosísimos para la libertad democrática, aunque se presenten a las urnas con intención de conseguirlas por los votos.

Es pues el momento de clarificar que no todo vale en política. Tal vez estos obispos guerreros, atrevidos hasta el enfrentamiento con los poderes fácticos dominantes, sean llevados de modo inquisitorial ante los Tribunales. Pero es que ante las ideologías perversas se debe reaccionar sabiendo que puedes perder tus derechos, porque otros los arrebatan a zarpazos con leyes hechas a la medida del disparate.

Je suis Cañizares, dice una plataforma de apoyo al Cardenal, que está en peligro de ir a la cárcel por sus declaraciones contra la ideología de género. Hoy no se puede opinar ya con libertad sobre estos temas sin que seamos señalados de homofobia. Tampoco se tiene la valentía de mostrar las propias convicciones, hay que dejar hacer camino a la ideología porque oponerse a ella es casi como caer en las garras de su juego.

Pero la realidad es tozuda allí donde gobiernan determinadas siglas, se va a educar a los niños en la ideología de género, se va a consentir todo lo que la misma conlleva y se va a hacer sin el consentimiento de los padres, que verán impuesta la doctrina por el BOE.

Hacen bien en levantar la voz los monseñores. Estamos en tiempos donde el enfrentamiento ideológico ya es una realidad, y querer mirar para otro lado es caer en la complicidad de una sociedad enferma en sus valores sociales. Hoy no se defiende la vida en la mayoría de las formaciones políticas y el derecho a defender al ser más débil es una imperiosa obligación moral. Hoy se ataca la libertad de ejercer el derecho a la enseñanza religiosa por parte de los padres y se hace contra la Constitución de 1.979. Hoy se quiere romper la unidad de España y se pacta con los asesinos de miles de inocentes. Y ante hechos tan graves, estaría bien que se posicionase la Conferencia Episcopal, incluso obviando la sana laicidad de la política. Porque los referentes morales que se imponen con adoctrinamiento y alevosía, exigen un plus de valentía por parte de todos.

Como es obvio, también hay que manifestarse contra la corrupción, contra el fraude constante de las urnas que han conseguido crear una casta privilegiada incapaz de solucionar problemas pero con muchos derechos adquiridos. Contra esto también hay que hablar, faltaría más. No se debe olvidar la Doctrina Social de la Iglesia y su apoyo a una economía favorable al bien común.

No se puede ignorar que la primera línea de combate contra la precariedad y la pobreza está en manos de las organizaciones sociales de la Iglesia. Y que no es éste el camino que desea la Iglesia. Cáritas es un parche, la justa distribución de la riqueza y el derecho al trabajo son los objetivos a conseguir, lo otro nos lleva a una sociedad enferma de desigualdades. Por todo ello yo también quiero proclamar hoy: Je suis Cañizares.

Anuncios

Acerca de Carmen Bellver

Colabora en los medios de comunicación aportando su visión desde el humanismo cristiano
Esta entrada fue publicada en Sin categoría. Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s