La Unión Europea herida de muerte

No sólo la pérdida de soberanía de cada país es una realidad, es que la Unión Europea de hoy tal y como ha sido diseñada es una gran dictadura financiera, una dictadura de los mercados, que impone políticas de austeridad que han empobrecido a la mayoría de las poblaciones.

La crisis de la Unión Europea es que no constituye un proyecto político común, hay demasiadas divergencias entre países y unos intentan sacar mayor tajada de otros más débiles. No es una unidad en lo fundamental, sus raíces cristianas están tan devaluadas que las iglesias acogen a refugiados islamistas y para no ofender sus creencias, desmantelan cruces y altares y convierten en un salón social el templo de Dios.

La crisis de la Unión Europea es una crisis de valores donde el ser humano y su dignidad no está en la agenda de Bruselas. Por ello las políticas abortistas y pro eutanasia son aprobadas en determinadas legislaciones de algunos países, provocando un efecto dominó. Por eso las políticas educativas tienen un marcado sesgo ideológico.

La crisis de la Unión Europea es que no defiende ya el estado de bienestar y la democracia liberal que la hizo fuerte y poderosa durante generaciones. Hoy se apresta a dividir la sociedad en privilegiados y parias. Y hace del mercado laboral un antro de precariedad social, donde el salario y el trabajo ni son dignos, ni son justos.

Mi opinión personal es que es una crisis que proviene del materialismo intrínseco de la sociedad, del nihilismo personal que abunda en la misma, de la escasez de los valores de la que surgió en su origen. Y por otro lado la poderosa volatilidad de los mercados, manejados por unos pocos, lo cual hace que las políticas de cada país se vean condicionadas por todo tipo de medidas.

Por todo ello cada día son más quienes dudan de la eficacia de la Unión Europea. Dudan del valor de permanecer en el euro. Y es que no todo debe limitarse a unos valores economicistas, por eso los partidos populistas van creciendo exponencialmente en contra de la Unión.

La salida del Reino Unido muestra lo polarizada que está la sociedad, un referéndum que en parte en dos al país y cuyas consecuencias algunos consideran importantes para todos, mientras que otros hablan de que a la larga no afectará a la Unión Europea puesto que permanecerá dentro de la Unión económica, ya que los acuerdos firmados le obligan al cumplimiento de los mismos. De otro lado Reino Unido era una rara avis dentro de la Unión, permanecía con sus privilegios personales.

De manera que para muchos es más el efecto social del impacto del Brexit que el efecto real sobre la Unión Europea. Son muchos los que quieren cambiar los dictados de Bruselas y ahora se puede provocar un aluvión de protestas y de revisiones de otros países. Holanda y Francia ya están protestando por ese sueño Europeo que ha funcionado durante más de cincuenta años, con diversas modalidades y que ahora parece resquebrajarse. Al parecer la Unión Europea está herida de muerte.

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Acerca de Carmen Bellver

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