Libre para votar sin taparse la nariz

He cumplido con la obligación moral de votar. Sin embargo, votar en conciencia era tanto como votar en blanco, votar a partidos que me merecían garantías por su programa electoral y por no haber sido salpicados nunca por la corrupción, era también votar sin taparse la nariz, pero sabiendo que hay muchas posibilidades de que todo se dirima de nuevo entre PP y UNIDOS PODEMOS. Dos partidos opuestos radicalmente en tantas cosas que a una le produce escalofríos el panorama social de España.

Por eso en el Eucaristía se ha pedido por los gobernantes y por este país, para que el resultado de los comicios traiga la tan anhelada cohesión social. Sólo pido por ello, por esa cohesión entre partidos capaces de dirimir sus diferencias para legislar por el bien común. Si esto no se consigue, habremos fracasado en esta segunda Transición. Y de nuevo las sombras de la polarización social se esparcirá por toda la piel de toro.

En general sólo tenemos que ver cómo van los países de la Unión, cuál es su intención de voto y cuáles los resultados de los planes económicos que ahogan cualquier otra pretensión social por parte de los gobernantes. No hay un proyecto ideológico, más allá de la consabida ingeniería social en la que todos a derecha e izquierda coinciden. Si esto es obra, como algunos denuncian, de la masonería no seré yo quien lo asegure, no tengo otras fuentes de información que las de los medios.

Sin embargo, sí que tenemos que tener claro dos o tres conceptos sobre el futuro que se juega en este país. La libertad como bien social, libertad de expresión, de enseñanza. Libertad para denunciar las incoherencias de los políticos y sus contubernios en las alcantarillas del poder.

No se puede pensar en el mal menor, sin ser conscientes de que eso a veces supone sin más el mal mayor, la continuidad de un estilo de gobierno trufado desde su origen. Vamos a ver si conseguimos que al ver las orejas al lobo la coherencia vuelva a sus señorías y las apetencias de poder se trasmuten en apetencias de luchar por el bien común.

Mientras, seguiremos rezando por los gobernantes, sean cuales sean aquellos que elijan las urnas. El Evangelio de hoy es el de la libertad de elegir la opción de seguir o no a Jesús. Pero seguirle requiere unas opciones concretas, dejando de lado muchos apegos personales y pensando sólo en la conversión de aquellos que están alejados de Dios.

Hagamos de nuestra vida esa opción que sigue los valores de Reino, por encima de cualquier otra consideración. Y vayamos un poco más allá de aquello de “dar al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios”. Porque si el César es un tirano, Dios nos obliga a luchar contra la tiranía.

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Acerca de Carmen Bellver

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