Rajoy “Solo ante el peligro”

Se han hecho todo tipo de reflexiones sobre el resultado electoral. Lo que más duele es que algunos no acepten la voluntad del pueblo o que insulten gratuitamente al votante. La democracia es imperfecta y mejorable, pero representa la voluntad popular y en eso todos deberíamos tener puesta la atención. Nos guste o no nos guste la mayoría de gente ha votado la moderación sobre quimeras populistas. Y los dos partidos bisagra PSOE – CIUDADANOS han defraudado al electorado, consiguiendo victorias pírricas, aunque mal de muchos consuelo de tontos. Debieran analizar sus señorías que la mayor parte de la ciudadanía sigue apostando por una continuidad y confiando en el hombre tranquilo.

La imagen de Rajoy no puede ser más parecida a la de Gary Cooper en “Solo ante el peligro”, seguimos estando como tras el 20 D, sin posibilidades de pactos razonables que lleven a una investidura del Sr. Rajoy. Seguimos enrocados en posturas que no tranquilizan a nadie. Y si dije que las elecciones podían repetirse era fruto de esa intuición que me llevaba a sospechar un resultado como el actual. Aunque la intoxicación demoscópica hiciera sospechar otra cosa.

Se impone ahora el criterio del sentido común. Que pide a los políticos cintura y capacidad de diálogo. Aunque tengan visiones contrapuestas en muchos puntos de sus programas. España sigue enjuiciando a los corruptos, eso es positivo, pero también da como lectura que hay que cambiar las formas y los modos. Son otros tiempos y si esto no se realiza, es muy probable que el Sr. Iglesias llegue al poder en los próximos comicios, porque no lo habrán podido hacer peor los partidos que ahora tienen la capacidad de decidir un gobierno estable.

Pongamos que ya es imperativo ese gobierno, que cuanto antes mejor. Lo demanda el clamor popular y los mercados financieros que tanto marcan el rumbo de nuestra propia política.

La lectura que se hace de Unidos Podemos es que es una coalición con demasiadas contradicciones internas, excesiva demagogia, poca madurez política, idealismo a raudales y un asomo de mala leche que no gusta a la mayor parte de la ciudadanía. Su fracaso es el fracaso de una verborrea guerrera, llena de soflamas peligrosas para la paz social que tanto desean los españoles.

Tenemos un país al borde del precipicio y sólo los grandes estadistas serán capaces de sacarlo de este marasmo donde otros políticos sin escrúpulos nos dejaron. La corrupción si ha pasado factura, en todos esos votantes anónimos que han escapado de las urnas manifestando una abstención peligrosa en política. Cuando no se sobrepasa el porcentaje de votos útiles, el voto oculto puede dar sorpresas en otros comicios.

El fracaso de unos es el triunfo de otros, pero un triunfo con sabor amargo, porque se deberá negociar con firmeza cuestiones que tratan de la unidad de España y del estado de bienestar haciendo aguas, por mucho que nos vendan la burra de que todo va bien y sobre ruedas.

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Acerca de Carmen Bellver

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