Vacaciones con Dios en el equipaje

Muchos inician su tiempo de solaz veraniego, les deseo toda la felicidad posible. El verano es el sueño de la mayoría; tiempo de viajes, de lecturas, de compartir más horas con la familia, de divertirse todos juntos. Pero también es tiempo para el encuentro con Dios, parar durante unos días, hacer hueco a lo espiritual, recogerse en algún monasterio, meditar en la soledad de la habitación. En definitiva el verano puede ser un tiempo proclive para alimentar nuestra fe.

Mi propuesta es curtirse en algunas lecturas que sacien el espíritu. Peregrinar hacia alguna de las catedrales donde se celebra el Año de la Misericordia y ganar el jubileo, con ese gozo de saberse hermanos de tantos otros.

Por mi parte dedicaré también este tiempo a finalizar mi última novela. Espero que si Dios me da fuerzas pueda salir a la luz hacia Navidad. Os ruego que sigamos orando unos por otros, con la convicción que la comunión de los santos nos mantienen a todos unidos.

Tiempo también de desconectar, si es posible de tanto rumor y fantasmada en los medios. De ejercitarse en algún deporte como la natación o el hábito andariego de unas horas que ya no están marcadas por las actividades laborales. Aquí es donde debemos cuidar mucho el aspecto de mantener un orden dentro del desorden general. Un orden que permita acudir a todo aquello de lo que he venido hablando.

Mi agradecimiento a todos los que pasan por este blog y dejan o no sus comentarios. Hay una gran cantidad de visitas recurrentes, eso implica alguna fidelidad por parte de los lectores. Gracias a todos ellos, amigos y discrepantes. Espero seguir teniendo ideas para que podamos compartir pensamientos y opiniones.

Y puede que este verano nos depare a todos un nuevo tiempo de encuentro con lo divino. Algo de lo que andamos siempre necesitados, debido a la premura con la que acometemos las tareas diarias, olvidando ese otro momento de ponerse en manos de Dios.

Dejadme recomendaciones de lecturas, las aprovecharé. Yo por mi parte iré compartiendo las mías. Especialmente si me parecen interesantes para el blog. Ya sabéis que este rincón es plural, en él cabe todo tipo de opinión sobre lo humano y lo divino. Sigamos siendo un puente entre la fe y la cultura, entre lo que sucede dentro y lo que acaece fuera. Meditando y reflexionando sobre los acontecimientos que tanto nos impactan.

Tiempo también de recuerdo emocionado para todos aquellos que pasan necesidades de todo tipo: físicas, vitales. No puedo dejar de recordar a quienes viven en países en conflictos armados, ni quienes cruzan en patera el océano en busca de un destino mejor. Ni para quienes viven con lo mínimo. Para todos ellos dedico un homenaje sincero porque la fuerza del destino hace que unos seamos privilegiados y otros sufran en sus carnes las peores condiciones.

Como me gusta decir cada día tiene su afán, algo que no es nuevo, está en el Evangelio y efectivamente el día a día es la mejor receta de la felicidad. Que no consiste en un estado placentero de éxtasis obnubilado, sino de conciencia clara de la realidad que nos rodea.

Mi receta es que viváis apegados a los vuestros y que aguantéis las dificultades sabiendo que tras la tormenta siempre viene la calma y que si una puerta se cierra otra se abre. No dudéis jamás del poder de la esperanza, que es una virtud teologal.

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Acerca de Carmen Bellver

Colabora en los medios de comunicación aportando su visión desde el humanismo cristiano
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