Cuando la libertad es cuestionada

Sucede que en las redes tienes numerosos amigos, surgen de manera espontánea, apenas los conoces, no sabes bien quiénes son ni cómo piensan, pero si en el frontispicio de tu blog pones que deseas ser un puente entre la fe y la cultura, algo deben barruntar de lo que será la temática a tratar.

No obstante, muchos de esos supuestos amigos llegado el momento, te bloquean. Dejas de pertenecer a su red. Y entonces inevitablemente te preguntas si el sectario en cuestión no estará viviendo en un globo, en una nube de algodón, donde todos sus contactos son y piensan como él. ¿Qué riqueza aporta semejante actitud?.

Soy consciente que no todos mis post agradan a mis lectores. Porque trato temas diversos, punzantes, de los que no dejan a nadie indiferente. Temas que podría silenciar en el universo de mi pensamiento, pero entonces, ¿dónde está la riqueza del compartir, del permitir a otro que reflexione contigo sobre esos mismos temas?.

Al cabo de muchos años en la red, he constatado que consigo mas enemigos que amigos. Y esto me preocupa, porque lleva implícito que algo no funciona en las comunicaciones sociales. Que la gente está obcecada en su mundo particular o abducida por los mass media y su ingeniería social.

Leo a Thomas Merton en Vida y santidad: “El camino de la perfección no es un camino de huida. Sólo podemos llegar a ser santos haciendo frente a nuestra propia realidad, asumiendo la plena responsabilidad de nuestra vida tal como es, con todas su deficiencias y limitaciones, y sometiéndonos a la acción purificadora y transformadora del Salvador”.

Cuando llegas a opinar sobre lo humano y lo divino, estás desnudando tu interioridad y lo haces porque crees firmemente, que formas parte de un plan. El de dar testimonio de tu fe en todos los aspectos sociales. Porque no se trata de que el cristiano se retire del mundo, sino que asuma en plenitud la obra de la Creación y forme parte de ella con su vida.

Si sabemos que vamos a ser enemigos de quienes no piensan como nosotros, tendremos que asumirlo con valentía.

Siguiendo con Merton: “Es realmente trágico observar la frustración y la ruina que se abaten sobre jóvenes de buenísimas intenciones, pero muy desorientados, que son incapaces de percibir este hecho elemental. En la práctica, no se plantean la cuestión de un compromiso religioso serio. Y, sin embargo, parecen ser los únicos que, en cierto modo, están más sedientos de perfección. La intensidad y el afán con que tratan de salir de la prisión en que ellos mismos se han convertido es tan patética que no puede por menos de suscitar compasión en todas las personas que intentas ayudarlos”.

Ayudar a tratar temas controvertidos es el objetivo del blog. Ayudar a pensar entre todos sobre la ruina que se abate en la sociedad de consumo y en el hedonismo banal que lo rodea. Si eso implica, de algún modo no caer simpático o caer en desgracia, pues bienvenido sea. Porque de lo que se trata es de manifestar el Amor de Dios con los pies en la tierra

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Acerca de Carmen Bellver

Colabora en los medios de comunicación aportando su visión desde el humanismo cristiano
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