El estrés tecnológico

Apagar el murmullo de la tecnología va siendo cada día más difícil. Ahora la llevamos incorporada en nuestros bolsos o bolsillos y estamos hiperconectados durante todo el día. No utilizamos el modo avión ni tan siquiera para descansar por la noche. Y el aparato se convierte en una esclavitud que nos ata a las notificaciones sonando imperturbables a altas horas de la madrugada. Es así como cada día estamos más encapsulados en el universo de la red, mucho más enredados de lo que pensamos, confundidos y alineados por esa moda de comentar noticias en ciento cincuenta caracteres o por subir las últimas imágenes que hemos tomado en el lugar paradisiaco de turno.

La policía advierte inexorablemente del peligro de Internet. La huella digital está ahí como un reo condenado a muerte, esperando el momento fatal que inevitablemente te llevará en manos de un desaprensivo. Todo lo que se dice o comenta queda en el aire expuesto a la crítica ajena. Y somos expertos en el arte de la maledicencia. Basta con recordar las frases infumables dedicadas al finado torero Victorio Barrio y a su familia. Los sinsabores de poder desahogarse sin utilizar los cinco sentidos, llevaron a un maestro a ser la comidilla de los medios durante una temporada.

Sin embargo ahora también existen hoteles sin wifi como contraprestación a esa hiperconectividad. Y es que los correos electrónicos o el Whatsapp funcionan marcando el ritmo diario de muchas personas que sufren ya un estrés implacable. Necesario por tanto apagar el televisor, desconectar de las noticias, poner el modo avión en el celular y disfrutar de la vida. No saber salir de casa sin el teléfono es para hacérselo mirar. No hace tanto íbamos y veníamos de una ciudad a otra con una sola llamada a la llegada y al partir. Memorizábamos los números de teléfono y utilizábamos las cabinas de la calle. Y no pasaba nada.

Hoy nuestros jóvenes no saben vivir ya sin el móvil en su mano y están perdiendo la oportunidad de conocer el mundo y a la gente, mientras se vuelcan en su tecnología punta entre los dedos. Me pregunto qué nos deparará la generación de pokémon. Si ese vivir mirando una pantalla durante horas persiguiendo un muñeco tiene alguna finalidad trascendente. O sencillamente se están dejando embaucar para perder el tiempo de manera miserable.

No quiero ser negativa porque el avance tecnológico es considerable. Pero no me puedo dejar de preguntar si hay un paso más de humanismo en nosotros o sencillamente se nos está propiciando una alineación mental. Otra cosa es saber hacer uso de la tecnología de modo responsable. Conectarse durante determinado tiempo y saber desconectarse es ya todo un reto para nuestra sociedad.

Sin querer molestar al personal, tengo que confesar mis dudas ante tanta tecnología. Es un hecho que para pasar inadvertido hoy no se tiene que estar en la red y para que nadie sepa lo que dices, mejor no llevar celular encima, porque el aparato en cuestión es un rastreador que puede caer en manos peligrosas para nuestra propia seguridad. Sin embargo es ineludible que estamos ya en la sociedad de la tecnología punta, sepamos aprovechar sus ventajas y no nos dejemos esclavizar por la misma.

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Acerca de Carmen Bellver

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