Señor del mundo

El libro de Benson sirve para adentrarse en un mundo ficticio donde el humanismo alcanza las cuotas de un totalitarismo al uso. Allí la eutanasia es una medida profiláctica que se utiliza no sólo con enfermos terminales sino también para quienes padecen la falta de estímulos para vivir. Un mundo que ha conseguido vencer a las guerras pero que se siente impelido a luchar contra el catolicismo, la única religión que no le rinde pleitesías a ese humanitarismo que ha conseguido unir las naciones y entronizar a un hombre como líder del mundo.

Narrada con agilidad nos presenta a Oliver Brand como seguidor de ese humanitarismo que propiciará un culto religioso panteísta, con toda su parafernalia y liturgia como sucedáneo de las anteriores religiones que han sido abolidas y usará las abadías e iglesias para ese fin.

El antagonista padre Percy Franklin se mostrará como punto de enlace con el mundo católico. La mujer de Oliver vivirá las medidas de la nueva sociedad con pasión al principio para desengañarse más tarde, cuando el balance de sangre derramada le repugne hasta el hastío. Entonces se aproximará al catolicismo sin que terminen de convencerle sus postulados, pero nos sirve para intuir la tensión en la pulsión religiosa de Mabel que no puede terminar de admitir el humanitarismo derrame tanta sangre, tras haber sido una política mundial que preconizaba la paz y la concordia entre los pueblos.

Mientras el humanitarismo en su intención de socavar a la única religión que todavía pervive al margen del avance de la nueva política destruirá Roma y todo el Vaticano. Pero surgirá una nueva orden religiosa para reforzar el catolicismo y de ella saldrá el nuevo Papa. El último de los Pontífices del mundo antes del advenimiento del Reino de Dios.

Benson imaginó la trama de su obra como una novela fantástica construida sobre la base de una ficción político religiosa. Llegar a narrar los últimos tiempos es toda una epopeya atrevida e inteligente, donde se vislumbra el Anticristo y la persecución hacia la Iglesia católica como única religión que pervive y se opone a esa claudicación moral de toda la sociedad frente al humanismo totalitario.

No hay que perder de vista el hecho de que Robert Hugh Benson era hijo del arzobispo de Canterbury, primado de la Iglesia anglicana. Ordenado al anglicanismo se plantea la cuestión básica de la primacía del Romano Pontífice y se produce su conversión. Para ello influyeron diversas circunstancias, como la conversión de personas muy conocidas por él.

La verdad es que la novela termina por enganchar y permite reflexionar sobre las consecuencias de una sociedad paganizada donde el hombre se instituye en centro del Universo, donde se rinde culto a un individuo que les sugestiona hasta considerarlo el Señor del mundo.

Publicado en el año 1907 ha provocado numerosas críticas, desde las que descalificaban la obra tachándola de catastrófica e incluso de irracional hasta ser enjuiciada desde unas nuevas perspectivas. El libro analiza la dimensión religiosa de la vida del hombre sofocada por el hedonismo en todas sus manifestaciones y se anticipa en el análisis a la sociedad de consumo que nos rodea. El humanitarismo será destructivo porque la dimensión metafísica y teológica del hombre es socavada hasta convertirla en altruismo y filantropía, prescindiendo de Dios.

Acerca de Carmen Bellver

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