Redes sociales: espejito, espejito mágico

Al parecer el número de seguidores de una página en las redes sociales muestra la alta popularidad de su titular. Sin embargo, no plasma la realidad constatable del número de amigos que uno tiene. Es ya un clásico ese faceboock lleno de miles de amigos y un funeral vacío mientras alguien exclama que tenía una cuenta abultada de seguidores. Hay quien se dedica a hacer amigos al tun tun, sean o no sean famosos por el sólo hecho de pertenecer a su red de contactos. Hay quien calma la soledad de sus días y noches incrementando su círculo de amigos sin conocer a quienes da paso en su cuenta.

La tristeza de este fenómeno, por lo demás viral, lleva a juzgar a los titulares por el número de contactos que muestra y así, en un rifirrafe sobre Messi la popular Lucia Caram rechazaba a su contrincante por tener sólo cincuenta amigos en la red. Como bien le dijo el anónimo de twitter, él no era un famoso al uso, sino una persona corriente. Y según nos muestran los índices sociales de los estudiosos no logramos superar los cien amigos de verdad, en caso de ser afortunados y tenerlos a todos ellos como tal. No, no logramos superar esa red inmensa de amigos que solemos mostrar en pantalla. Son poco los que una vez añadidos interactúan contigo. Y menos aún los que en caso de necesidad acudirán raudos a ofrecerte su paño de lágrimas.

De la misma manera se mide la popularidad de los blogs, algunos con cientos de seguidores, otros con apenas medio centenar. La realidad nos muestra que somos menos seguidos de lo que aparece en los índices de audiencia. Estamos a un paso de no saber bien qué hace que un blog sea leído por cientos y otro apenas pase de los sesenta seguidores. El titular, los buscadores, o sencillamente el destino marcan la agenda diaria de los blogs, perdidos en el marasmo de la red, compitiendo con miles de otros.

¿Se imaginan la cantidad de palabra por minuto que solemos leer?. Acostumbrados a nuestros referentes en la red, solemos soslayar aquellos blogs que no nos llaman la atención, para recalar en quienes suelen aportar algo más a nuestra lectura. Una reflexión, una noticia novedosa, un bulo bien argumentado. Todo cabe en el universo digital. Pero lo cierto es que los contadores son la guadaña que se cierne sobre los digitales, se mide el número de clics que se tienen, el número de entradas, y pasamos a ser significativos o meros convidados de piedra en el gran festín de los medios.

Ante esta volátil sucesión de acontecimientos, lo mejor es mantenerse firmes en nuestros principios. Escribir es un acto de amor, se ama aquello que se dice, se ama aquello que se muestra en la pantalla. Y nada mejor que dejar que nuestro estilo se mantenga a pesar de los pesares. Siempre encontraremos seguidores fieles, a quienes les guste como juntamos palabras.

Desde aquí mi homenaje a todos aquellos que hacen de un blog su lugar de expresión en la red. No es fácil mantener el interés en un medio y que te sigan fielmente. Se terminan por repetir temas, te vuelves reiterativo, pero en cualquier caso es una aventura diaria que compromete con las palabras dichas y marcadas a fuego en la red.

Y por favor, no confundan el número de amigos en la red, virtuales y desconocidos, con esos amigos de carne y hueso que nos esperan para tomar una caña. Los últimos siempre son los que cuentan. Los otros puede que lleguen a ser también importantes, la vida da muchas vueltas.

Acerca de Carmen Bellver

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