Salud, amigo. Que la fuerza te acompañe

La salud es un bien efímero que tiene curvas sinuosas por donde deja que nos deslicemos sin ningún tipo de protección. Es cierto que se aspira en la vida a muchas cosas: la felicidad cada uno la barema de modo diferente. Pero no hay bien más preciado que tener buena salud y capacidad para hacer frente a los acontecimientos. Cuando esto se pierde nos damos cuenta de lo fútil que fueron nuestras apuestas por otras felicidades banales y pasajeras.

A Jesús de Nazaret le seguía siempre un grupo de enfermos, gente capaz de confiar en tocar sólo su manto para curarse; personas que ni siquiera le querían molestar y como el centurión le dicen: “una sola palabra tuya bastará para sanarle”. Jesús es el sanador por excelencia sin haber practicado la medicina, tan sólo pasó haciendo el bien, de la manera como Él sabía.

Confiar en que estamos en manos de Dios también para las cosas del cuerpo nos hace sentirnos vulnerables pero seguros, porque nada hay que suceda sin que Él desee que sea así. Y todo camino recorrido es un largo aprendizaje en esta vida. También en la enfermedad.

Brindamos por la salud en cada reunión festiva, sabiendo que el néctar apurado no tiene mejor componente que el de sentirnos bien física y mentalmente. La salud lo es todo en un hogar, verse salpicado por la enfermedad trastoca las familias, las une o incluso a veces las divide, que de todo hay.

Tenemos también el amparo de María en la advocación de Ntra. Sra. de la Salud, fiesta que preludia la devoción mariana como intercesora de todos nosotros. Los toreros que saben bien cómo se juegan la vida, suelen implorar el auxilio de María, ella siempre ha prometido ser mediadora nuestra.

Apuremos por tanto ese brindis diario por la salud en cada momento y ocasión. Decía Dolores Aleixandre con su gracejo habitual que ya no nos despedimos con un Adiós, equivalente a ese vaya usted con Dios; ahora todo es más sutil, dejamos caer el hasta luego que suena a la suerte de varas en la espalda; cuídate, hasta pronto. Pues bien, reivindiquemos también esa despedida con un, salud amigo y compañero, y como en Star Wars deseemos a todos que la fuerza te acompañe. Especialmente a aquellos que tanto la necesitan.

Acerca de Carmen Bellver

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